Tres sujetos de origen salvadoreño, solicitaron al Fiscal Especializado en Delitos Cometidos en Contra de Inmigrantes, Ignacio Alejandro Vila Chávez, llevar a cabo una amplia investigación al encargado de la Unidad Integral de Investigación y Justicia Restaurativa de Comitán, Francisco Maldonado Cruz, por negligencia.
Y es que los salvadoreños señalaron, que desde hace varias semanas denunciaron haber sido víctimas de los delitos de extorsión y amenazas de muerte, por parte de un mexicano identificado con el nombre de Francisco Javier García Estrada y, hasta el momento, las autoridades no hacen nada para detenerlo.
Los salvadoreños de nombres Víctor Manuel Orellana de 31 años de edad, José Miguelito Martínez, de 28 años de edad y Fernando Javier Antilló, de 19 años de edad; se presentaron ante el agente investigador para denunciar a García Estrada, ya que este sujeto los extorsionó por la cantidad de 250 dólares, dinero que les fue enviado a los salvadoreños por un familiar de los Estados Unidos.
Los salvadoreños demostraron con un comprobante de pago que García Estrada, cobró la cantidad de 4 mil 265 pesos, dinero que le fue enviado a Víctor Manuel Orellana, por un familiar que se encuentra residente en los Estados Unidos y el mexicano se negó a entregarles el efectivo.
Explicaron que el depósito se hizo al número de cuenta del mexicano, porque no cuentan con ningún papel que los ampare en el país y García Estrada los engaño.
La denuncia que hicieran las víctimas, provocó que García Estrada los amenazara de muerte a través de varias llamadas telefónicas, en donde les repetía que en “México los migrantes no valían nada y que lo único que estaban ganando es que las autoridades migratorias los deportaran a su país de origen”.
Los afectados mencionaron que tanto la extorsión como las amenazas, se encuentran asentadas en una Carpeta de Investigación y el agente investigador, Francisco Maldonado Cruz, no hace nada para exigir a la Policía Especializada se cumplimente la orden de aprehensión.
Los tres jóvenes narraron que salieron de su país, El Salvador, porque la delincuencia organizada los extorsionó y amenazó de muerte, y hoy se encuentran desesperados porque en México de nueva cuenta son víctimas de los mismos delitos.











