Decenas de organizaciones locales y nacionales acompañaron la exigencia de cientos de agricultores y agricultoras, quienes apuntan una caída del 50 por ciento en la producción de maíz y frijol respecto a 2022, una cifra que, de confirmarse, representará el peor nivel en 30 años.
En este sentido, organizaciones acompañaron la voz de cientos de pequeños y medianos agricultores en la producción y comercialización de sus cosechas del ciclo primavera-verano (PV) 2023, principalmente de maíz y frijol.
Solicitan la intervención urgente del presidente Andrés Manuel López Obrador, para que tome la decisión de atender el problema derivado del funcionamiento y suspensión del programa Precios de Garantía de Seguridad Alimentaria Mexicana, de la Secretaria de Agricultura y Desarrollo Rural (Sader-Segalmex), el cual ha sido estratégico para “cumplir con su máxima de primero los pobres”, así como el avance de la 4T en el campo.
Las y los productores señalaron los casi 20 millones de toneladas de maíz producidas en el ciclo primavera-verano 2023, lo que significa el 75 % de la producción nacional, principalmente de maíz blanco para consumo humano.
Tan solo de esta producción dependen económicamente tres millones de productores y productoras; el 85 % corresponde a campesinos y campesinas, ejidatarios y comuneros de pequeña y mediana escala.
Adicionalmente, los precios que empezaban a repuntar, independientemente de los precios internacionales, se han caído en un 35 % ante el retiro de la Segalmex del mercado. “Actualmente, los precios internacionales de los granos se encuentran a la baja, y para el caso del maíz, se encuentran muy por debajo de los costos de producción, afectando seriamente la rentabilidad de las cosechas, al punto de convertirse en pérdidas para la gran mayoría. Respecto al frijol, dada la situación de sequía por la que atraviesa nuestro país, es preciso compartir el escenario correspondiente al ciclo PV 2023”, señalaron.
Además, recuerdan la fuerte sequía en la mayor parte del país, lo que ha generado una reducción considerable en la producción de maíz respecto al ciclo primavera-verano, del cual observaron que va del 30 al 60 %. Aunado a ello, la poca acumulación de agua en las presas ha comprometido la producción del ciclo otoño-invierno.
Por lo anterior, previeron las siguientes consecuencias: “Las y los productores del ciclo primavera-verano manifiestan fuertes problemas económicos, derivado de los bajos rendimientos, altos costos de producción y bajos precios de venta.
“La producción de maíz en el país tendrá una reducción considerable (Sinaloa ya declaró que solo sembrará la mitad de su superficie), por lo que el próximo año se presentará un desabasto de maíz blanco de cinco millones de toneladas para consumo humano, lo que incrementará las importaciones y distanciando la autosuficiencia alimentaria”.
Por último, las y los productores alertaron que quedarán seriamente descapitalizados para poder realizar las siembras del próximo ciclo.












