Marco González * CP. El campo al igual que la industria no tiene créditos oportunos ni apoyos financieros. Por los controles que les imponen a los primeros, el país en breve dependerá en forma total y absoluta de lo que se compre en el exterior, no de lo que se produzca aquí.
Lo anterior es un gran riego. Algunos lo asumen como el mayor problema de seguridad nacional, por encima incluso de la inseguridad, así lo señala el doctor Cecilio Marroquín.
Dentro de poco tiempo, el campesino o indígena mexicano que no tengan computadora, conexión a Internet, conocimientos en ingeniería financiera, sencillamente no podrá ser sujeto de crédito u otros apoyos gubernamentales, salvo que contrate los servicios de expertos para que se encarguen de esos trámites, añadió el experto e investigador en agricultura orgánica.
Con las medidas impuestas en el Sustrae (antecedentes crediticios para el sector agropecuario y de pesca) desde el Fideicomiso Instituido en Relación con la Agricultura (Fira), cada vez serán menos los campesinos e indígenas que podrán obtener recursos financieros del gobierno e incluso de la iniciativa privada para hacer producir el campo.
El nuevo coyotaje será de cuello blanco, los caciques operarán desde la misma bolsa de valores o algunas otras lujosas oficinas, dice el maestro universitario.
En la actualidad, alrededor de unos 750 mil productores del campo chiapaneco tienen algún adeudo y por lo tanto no son merecedores de seguir recibiendo los recursos de la Federación.
En tanto sus homólogos, los granjeros norteamericanos están sobreendeudados, y aun así siguen recibiendo el subsidio de gobierno, lo mismo para comprar maquinaria a bajo costo, créditos blandos a interese irrisorios, señaló el investigador.
Si no fuera por las remesas de los migrantes, las condiciones del país serían todavía más violentas y convulsionadas, añadió Marroquín.
Precisó que gracias los miles de millones de dólares que ingresan al país anualmente y que van a dar a manos de las familias indígenas y campesinas, primordialmente es que se mantiene la precaria paz social.
Disposiciones absurdas
Las medidas impuestas actualmente no son para favorecer el campo y la producción de los alimentos para los mexicanos y la exportación, ¡no!, son para desestimularlo y permitir la adquisición de miles de toneladas de productos que aquí se deben producir y generar empleos, todo por los jugosos negocios que se permiten con eso de las compras, precisó.
Para obtener un crédito, la gente emprendedora dedicada a una actividad económica sustentable no debe tener antecedente negativo alguno en el Buró de Crédito, ni malos antecedentes el Sustrae de Fira, como si la corrupción en el campo les fuera desconocida a los funcionarios de este organismo. Algunos de sus mismos funcionarios lo fomentan, aseguró el doctor Marroquín.
Al tener que recurrir a consultores habilitados, gran parte de los recursos para la gente del campo o el sector pesquero o productivo del país pasa a manos del intermediario.
A la gente de la tierra se le está imponiendo un nuevo tipo de cacicazgo, el de los hijos de los políticos y de alguna otra fauna, dijo el investigador.
Los mecanismos de apoyo financiero para el campo no pueden ni deben ser inflexibles, argumentó Cecilio Marroquín, porque esta actividad depende de las condiciones climáticas, las cuales con el calentamiento global, ya son impredecibles, además, los campesinos e indígenas, por su falta de información, han sido blanco siempre de los coyotes y caciques.
Implementar mayores controles para dar los apoyos al campo es razonable, pero no se debe dar trato igual a los desiguales. En ninguna parte del primer mundo ocurre eso, dijo. Por qué imponerlo en una nación con problemas de inseguridad, desempleo enorme, y sumarle el alimentario, el caldo de cultivo es propicio para todo, puntualizó.











