Aunque en los últimos años, Chiapas ha logrado incluirse a la producción de energéticos y electricidad, la producción agrícola (agropecuaria y forestal), lidera la principal fuente de producción de los chiapanecos, con lo que se destaca la importancia del campo en la entidad, así como su cuidado y fertilidad, acotó Ramón Ruíz Pereyra, doctor en ciencias agropecuarias y desarrollo rural.
Sin embargo, investigaciones recientes, desarrolladas en comunidades de los municipios La independencia, Ocosingo, Las Margaritas, La Trinitaria y Sabanilla, los estudios arrojaron un serio impacto al suelo de esas comunidades, debido al uso de agroquímicos y fertilizantes, informó Ruíz Pereyra.
Un campo muerto, que apenas logra producir el 25% de las ocho hectáreas de maíz y frijol que hace años producía, es el escenario que Salomón Pérez Zavala describe, debido al uso de fertilizantes de la empresa Monsanto y Syngenta, empresarios beneficiados por programas de Gobierno estatal, y causantes de matar las fuerzas de la tierra para producir, dijo el agricultor, residente en el municipio de Cintalapa.
Pérez Zavala sostuvo que las empresas no compran a los indígenas y campesinos a menos que siembre marcas de las grandes empresas connacionales.
Por otro lado, Ruíz Pereyra, informó que los transgénicos, monocultivos y agroquímicos como el Gramoxone, utilizados en la entidad chiapaneca, laceran enormemente la vida y productividad del mismo campo, asimismo la vida de los agricultores al convivir con los pesticidas, originado en ellos graves enfermedades al paso del tiempo.












