Agua de coco, una bebida muy tuxtleca

Agua de coco, una bebida muy tuxtleca

Durante 46 años la familia Toledo Toledo ha elaborado una de las bebidas más tradicionales de Tuxtla Gutiérrez, se trata de la horchata de coco.

Siendo la tercera generación, Gerardo Toledo López no solamente ha mantenido a flote el negocio de su abuelo, sino ha preservado el sabor peculiar de esta bebida con gran aceptación entre la población tuxtleca.

El comerciante comentó que las aguas de coco “Don Panchito” se encuentran dentro de uno de los pasillos del Mercado Juan Sabines, desde 1971, contando con clientes que por más de una década han escogido la “receta secreta” de esta familia.

“Mi padre me heredó el negocio; ahora mi esposa y yo lo mantenemos desde hace más de 10 años”, explicó.

La faena del coco

La jornada laboral para la preparación de la bebida comienza a partir de las 6:00 de la mañana, cuando aproximadamente 500 cocos son rebanados y escogidos para ser vaciados en contenedores y poder preparar la bebida.

“Aproximadamente se preparan 100 litros de horchata de coco y 100 litros de agua de coco natural. Ambas son muy populares, pero la que más se vende es la natural”, explicó.

Indicó que esta bebida es buscada por los más pequeños hasta las personas de la tercera de edad, a causa de que su frescura resulta ideal para consumirla en días de calor.

Gerardo narró que a través de los años ha podido adquirir experiencia para diferenciar la calidad y los tipos de cocos que existen en México, eligiendo la Costa de Oaxaca como su proveedor principal.

“Nos damos cuenta de su calidad por la cáscara; el coco tierno y el macizo son los que más traen agua”, detalló.

Asimismo, mencionó que la venta de este producto disminuye cuando el clima de la capital es fresco, ya que la población no necesita una hidratación constante.

“Debido a que no podemos arriesgarnos, regularmente los meses de noviembre, diciembre y enero hacemos la mitad de la producción, al ser una bebida que suele entrar en descomposición muy rápido”.

Medicinal

El afanoso capitalino explicó que al agua de coco se le atribuyen bondades medicinales, es por eso que cuenta con clientes que debido a enfermedades, como el cáncer y la diabetes, se dan cita de manera diaria en el local 533 del Mercado Juan Sabines para consumir el agua natural.

“Las personas que tienen bajas sus plaquetas tienen que consumirlo, por ser un líquido natural sumamente rico con nutrientes esenciales, como potasio, magnesio, calcio, sodio y antioxidantes, lo que les ayuda a mejorar su estado de salud”.

Este negocio 100% familiar resulta ser un lugar de encuentro para amigos y familiares, siendo un sitio popular dentro de la zona Centro de la capital.

“Turistas que vienen a la capital siempre se van con buen sabor de boca y prometen regresar con sus familiares”, resaltó.

Puntualizó que la venta de agua de coco es una tradición con la que piensan continuar, por lo que invitó a la población a seguir consumiendo esta bebida característica para apoyar a comerciantes locales, siendo un consumo alterno al conocido pozol.