En relación a los ajustes realizados al Escudo de Armas de Chiapas, el rector de la Benemérita Universidad Autónoma de Chiapas (Unach), Oswaldo Chacón, explica que no se trata de un exceso de poder político sino de una revisión histórica que da luz a la narrativa de los marginados.
¿Qué opinión le merece el acuerdo del Congreso local para modificar el escudo de Chiapas?
Primero, creo es importante aclarar que el escudo oficial chiapaneco no fue sustituído por uno nuevo, sino más bien se le hicieron ajustes al que estaba, se mantiene vigente con elementos históricos característicos del pasado colonial, pero al mismo tiempo se incorporan elementos que reflejan el pasado prehispánico en la entidad, así como nuestra realidad pluricultural.
En este sentido, me parece una iniciativa que no invisibiliza una etapa histórica del proceso evolutivo de construcción del ser chiapaneco como es la colonia, sino que más bien visibiliza aspectos fundamentales que estaban ignorados, y en ese sentido me parece un acto justo y reinvindicatorio.
¿Qué opina de quienes consideran que no se debió ajustar el escudo y que se trató de exceso de poder?
Existe el derecho al revisionismo de la historia, de las narrativas y de las identidades sobre las cuales se construyen los proyectos de nación, eso no se puede poner entredicho; entonces el debate que se ha suscitado en la actual coyuntura de Chiapas no debería sorprendernos.
Tendríamos que verlo como parte de la normalidad de los procesos históricos que se asumen como reformistas, tal y como ha venido planteando el nuevo discurso en Chiapas, uno basado en una Nueva ERA.
Revisionismo histórico
El revisionismo histórico siempre ha sido un tema complejo, pero en determinados momentos puede ser esencial para entender y reinterpretar el pasado a la luz de nuevas evidencias y perspectivas. Puede ayudar a corregir narrativas históricas sesgadas o incompletas y a promover una comprensión más matizada de la historia.
¿Qué opina de quienes dicen que la revisión del escudo oficial no es importante y no es un tema que interese a las mayorías?
No debe sorprendernos. Es normal que el revisionismo histórico no sea un tema de las mayorías. Pueden no estar interesadas por estos temas, y estar más preocupadas por cuestiones cotidianas y urgentes, como la economía, la seguridad y la salud. Pero si bien el revisionismo histórico nunca ha sido una prioridad o un tema de conversación cotidiana para la mayoría de las personas, eso no significa que no sea importante o de interés público. Su importancia radica principalmente en su impacto en la identidad colectiva y en la ética social.
La historia no es solo un registro del pasado; es el fundamento de la identidad de una nación, un grupo o una comunidad. Una reinterpretación de eventos clave (por ejemplo, la colonización o el papel de ciertos líderes) puede reconfigurar la identidad colectiva y la forma en que los ciudadanos se ven a sí mismos y a sus vecinos. El revisionismo puede servir para visibilizar las narrativas de los marginados, los perdedores o las víctimas que fueron omitidas o distorsionadas en la historia “oficial”.
Es importante no perder de vista la distinción conceptual entre lo que “interesa a la mayoría” y lo que “afecta a la sociedad en su conjunto”, para no incurrir en falsos supuestos.
¿Considera que se debió organizar una consulta?
Ocurrieron diversos foros, con amplia participación de instituciones académicas y la sociedad civil, la Unach misma fue sede de varios de ellos, en el que hubo una importante participación de ciudadanía, grupos sociales y académicos.
En una democracia la facultad de promover el revisionismo histórico debería ser un derecho de todos y de todas.
¿Algo más que quisiera agregar?
Tal y como ha señalado el doctor Andrés Fábregas en diversos foros universitarios, “los símbolos que nos representan, no deben ser estáticos ni intocables”, y en este caso, creo que el ajuste a nuestro símbolo identitario obedece a una necesidad de reivindicación histórica sobre la pluriculturalidad chiapaneca. No debería verse como sinónimo de destrucción, sino de construcción de una memoria histórica más honesta e inclusiva.












