En el Día Mundial para la Prevención del Abuso Sexual Infantil, Elena Torres Villanueva, presidenta de la Fundación Internacional “Granito de Arena”, alertó que durante la pandemia de Covid-19 han incrementado las denuncias de violación y abuso sexual, donde las principales víctimas son niñas, niños y adolescentes.
“El mayor pico que tuvimos, en cuanto a las carpetas de investigación, fue en mayo y junio, meses en los que tuvimos hasta 60 solicitudes de atención, lo que equivale a un incremento de 50 por ciento respecto al año anterior, y no necesariamente por hechos recientes”.
Villanueva explicó que, en el confinamiento, madres y padres de familia pudieron percatarse de las agresiones sexuales que han sufrido sus hijos e hijas con anterioridad, cuando los dejaban solos en casa por largos periodos para ir a trabajar, susceptibles a sufrir este tipo de vejaciones “que los marcan de por vida”.
“Los padres empezaron a darse cuenta de las conductas anormales que antes pasaban inadvertidas en el ir y venir de la escuela, el trabajo y todo el ajetreo diario; pero ahora pudieron observar miedo, tristeza y depresión en sus pequeños”.
La mayoría de las víctimas (70 por ciento) -advirtió- son niñas, y en ocho de cada 10 casos los abusadores “están dentro de casa”: son familiares –primos, tíos, abuelos, padres- y otras personas cercanas, que encuentran formas, a través de la violencia psicológica, para obligarlas a callar.
La especialista llamó a que estos delitos no queden como “un secreto familiar”, sino que sean tomados en serio y se denuncien, “porque lamentablemente vivimos en una sociedad donde se desacredita y culpa a la niña o al niño, mientras se protege a la persona que agrede”.
También advirtió que en el confinamiento, los menores de edad son blanco fácil de acoso sexual a través de las redes sociales, cometido frecuentemente por adultos que los vigilan, los engañan sobre su identidad para obtener datos personales, y luego –con amenazas o intimidación- les piden fotografías y videos íntimos.












