Al maestro con carino

La tercera parte de los profesores normalistas que debieron tomar un curso de capacitación y actualización no lo hicieron, aunque todos continúan dando clases, porque una de las líneas de defensa del sindicato de maestros es rechazar evaluaciones individuales. Fernando González Sánchez, encargado el sexenio pasado de ese fallido proyecto, se queja en éste de que lo juzgan por su parentesco político con Elba Esther Gordillo. Tiene razón, hay que juzgarlo por su trabajo, sólo que con ese récord habría que reprobarlo.

La insuficiente formación magisterial está en el fondo de los magros resultados educativos del país. Quienes en la ensenanza pública mexicana tuvieron grandes maestros normalistas saben la diferencia que puede significar esto, aun en condiciones de adversidad, hasta de hambre, por parte de los alumnos, o de precariedad, nada infrecuente, en las instalaciones de muchas escuelas rurales y urbanas.

Esa formación es un misterio para los padres de familia, dada la virtual inoperancia del Instituto de Evaluación de la Educación, cuyos análisis son escamoteados al conocimiento público para que no se detecten las limitaciones en la planta docente.

La consecuencia es obvia. Si no reconocemos que la educación en general se está rezagando en materias tan importantes, por ejemplo como Espanol y Matemáticas, nunca podremos mejorarla. Seguramente el hoy subsecretario González Sánchez podría dar explicaciones sobre esta grave falla. zPor qué más de 30 por ciento de los maestros no terminó los cursos dentro del proyecto del que él era directamente responsable?

Los mexicanos que envían sus hijos a la escuela pública confiados en que quedarán en manos de maestros competentes se merecen una respuesta, porque esperan que la planta docente sea capaz de iniciar a los ninos en un proceso educativo que idealmente para ellos, para los maestros, nunca tiene fin, por los avances del conocimiento. En la medida en que los maestros estén mejor preparados podrán dar mejores clases. Si una parte significativa de los profesores no están a la altura de su tarea, la ensenanza se reduce a una simulación.

En un estudio reciente, el Banco Mundial revela hasta qué punto los grandes sindicatos que monopolizan la fuerza laboral, como el de maestros, precisamente o el petrolero y el de electricistas, a menudo se convierten en escollos del progreso y del cambio, creyendo defender los derechos y las prerrogativas de sus agremiados, pero en realidad defendiendo incompetencias y canonjías.

Si el sindicato de maestros en México es parte del problema de la educación, la solución al mismo no puede sino pasar por el sindicato.

Cada estudiante que egrese de una primaria pública con una buena formación será un galardón; por lo contrario, un alumno que termine sus estudios con deficiencias será un recordatorio permanente de que alguien no hizo bien su trabajo, desde el aula hasta la Secretaría de Educación Pública.

El subsecretario González Sánchez pidió ser calificado por su expediente propio. Ahí está eso, que nos diga cómo piensa salvar el ano. (El Universal)