A más de dos meses que se confirmó el primer caso de Covid-19, los datos de los empresarios arrojan que más de 100 hoteles han cerrado de forma temporal en la entidad, y ello se traduce en un desplome del 98 por ciento de todo el turismo local, remarcó Sismondi Esparza Flores, coordinador de la Mesa de Seguridad Turística en Chiapas.
Estos números, dijo, salen de las comunicaciones que han tenido con todos los prestadores de servicios y, aunque son datos extraoficiales debido a que no todos están afiliados a las asociaciones, las cifras son alarmantes en ciudades como Tapachula, Tuxtla Gutiérrez, San Cristóbal de Las Casas, Comitán y hasta Palenque.
El cierre de los establecimientos sigue avanzando, explicó, debido a que las autoridades ordenaron suspender todas las actividades no esenciales, sumado a que no hay visitantes en el estado; las pocas personas que se mueven hacia la entidad, lo hace por motivos personales y apenas representan el dos por ciento del total.
Que los empresarios hayan cerrado los hoteles, consideró, implica un ahorro en gastos de renta, energía eléctrica, agua potable o servicios con proveedores; para el caso de los trabajadores, en la mayoría de los casos se llegó a acuerdos con los empleados para irse a su casa con la reducción de salarios.
“No hay ingresos, para nosotros de manera fuerte empezó en el mes de marzo, el problema se está extendiendo. Nos llegó la noticia que alguna aerolínea nacional pudiera estar en riesgo de quiebra, disminuyeron su operación en algunas ciudades”, comentó.
El touroperador en el estado calculó que las pequeñas empresas sólo tienen flujo económico para un mes y, si bien es cierto que no todas las semanas son buenas en el año, siempre se generan ingresos para solventar gastos en nómina o los fijos pero, ahora, la pandemia ha frenado todo.
“Algo que debe entender la gente, es que un negocio no es nada más los sueldos, es el pago de tu renta, de tus servicios, internet, celulares, refacciones, proveedores; es una cadena muy grande”, complementó.
Otro daño que pareciera invisible con el Covid-19, dijo, es que la enfermedad también ha impedido a las artesanas vender sus productos; a quienes hacen recorridos en canoas o lanchas, también les ha pegado el virus en el bolsillo y, por lo tanto, en la forma de llevar sustento a sus hogares.
En el recuento de daños, remarcó, también se debe poner sobre la mesa las afectaciones que se generan en las miles de personas que dependen de forma directa e indirecta del turismo. Hasta la fecha, no hay números exactos sobre los despidos hacia los trabajadores.
Por parte de las empresas formales, aseguró, el porcentaje de trabajadores que fueron dados de baja son mínimos, han buscado rescatar a la plantilla laboral con ciertas restricciones. El daño más fuerte está en los microempresarios o aquellos que tienen actividades de manera directa con los visitantes, debido a que dejaron de operar.












