Ya hay una gran movilización en la frontera de Tamaulipas por la gente que viene de Texas con motivo del huracán Rita . Ello pone una vez más a prueba los sistemas de protección civil de nuestro país. Las trágicas experiencias que ano con ano han sufrido miles de víctimas en el Caribe mexicano y el Pacífico sur, por el paso de fenómenos meteorológicos como éste, han ayudado a depurar los mecanismos de control de desastres y ayuda de emergencia.
De hecho, las secretarías de la Defensa Nacional y de Gobernación ya han puesto en marcha el plan preventivo DN-III, y el Gobierno de Tamaulipas ha desalojado a pescadores, cerrado la playa Bagdad y establecido numerosos albergues para refugiar, de manera temporal, a los habitantes de las poblaciones donde potencialmente los efectos de Rita pudieran ser mayores.
Por supuesto, la estrategia preventiva está orientada, en particular, a recibir a miles de compatriotas procedentes del estado de Texas y, en general, de las zonas que pudieran ser afectadas en el sur de aquel país, que huyen del huracán. Este apoyo a los mexicanos radicados en Estados Unidos es vital para proteger millones de vidas humanas y ser solidarios con connacionales que han buscado otros horizontes laborales y económicos.
Los devastadores efectos del huracán Katrina , a su paso por el estado de Louisiana, demostraron que hay debilidades en los sistemas de protección civil estadounidenses, que no garantizan la integridad física de las personas en aquel territorio, por lo que el gobierno mexicano deberá estar atento a la seguridad de los connacionales tanto en aquel territorio como de los que aquí lleguen.
Naturalmente, los consulados de México en el sur de Estados Unidos deberán trabajar a toda su capacidad y de forma articulada, para brindar la ayuda que mexicanos documentados o indocumentados les soliciten siempre, pero en particular en este momento.
México debe ser visto como un lugar hospitalario y de abrigo, que ayude a hacer menos doloroso el trance de fenómenos meteorológicos que el hombre todavía no ha sido capaz de controlar.
La recurrencia de huracanes tan poderosos como los de la actual temporada hacen pensar en la necesidad de establecer planes preventivos de largo plazo y binacionales, para hacer frente a estas contingencias, de tal suerte que, ante su inminencia, todo esté listo a ambos lados de la frontera para recibir los embates de la naturaleza sin mayor preocupación. Esto tiene que ver con la proclividad de la zona golfo de México a este tipo de fenómenos que pudiera tocarnos en el futuro.
Es también motivo de reflexión para las autoridades de Estados Unidos, que sucesos derivados de la alteración del clima global estén cobrando tan altas cifras de víctimas y danos materiales en su territorio. Por eso mismo quizá sería oportuno que replanteara su posición como país frente al Protocolo de Kioto, que pretende regular las emisiones mundiales de contaminantes, pero que el gobierno del senor Bush se ha negado sistemáticamente a ratificar, aun cuando EU es el principal generador de desperdicios industriales a la atmósfera de todo el planeta.
Lo importante hoy en día, sin embargo, es salvar vidas humanas y cuidar, hasta donde sea posible, los bienes materiales de esas personas, para quienes su rutina y vida diaria se han visto interrumpidas por causa del mal tiempo. La mano extendida que hoy ofrece el país a los forzados migrantes deberá ser una muestra de lo que nuestra cultura entiende como solidaridad.
Naturalmente, la reciprocidad será buena si hubiera el caso; mientras tanto, estar atentos al embate de Rita debe ser nuestra preocupación. (El Universal)











