Albergue provoca inseguridad

Ante el ambiente de inseguridad y múltiples escándalos que propician grupos de migrantes en las calles de las colonias San Antonio Cahoacán y Venustiano Carranza, donde se ubica el Albergue Belén, habitantes piden a las autoridades de los tres niveles de gobierno, así como a la Diócesis de Tapachula, atender las solicitudes para que ese lugar de asistencia sea reubicado.

En representación de los afectados y de la organización Nueva Generación y Vinculación Social, Alfredo de la Cruz Cordero señaló que desde hace varios años se han cometido una serie de ilícitos que convierten en una zona de riesgo a esas colonias debido a que los migrantes se mantienen en la calle y por las noches ingieren bebidas alcohólicas y hacen escándalos.

Añadió que han enviado documentación a los tres niveles de gobierno para que se regule la situación que genera la inseguridad en la zona.

Aclararon que no están en contra de la labor humanitaria de apoyar a los migrantes de paso, sin embargo han documentado que esta situación se ha modificado porque incluso del mismo albergue piden en renta casas cercanas para dar cabida a esas personas.

De la Cruz Cordero afirmó que en reiteradas ocasiones han pedido al padre Flor de María Rigonni, encargado del Albergue Belén, que se ponga orden en la zona, sin embargo evade el tema y permite que los migrantes, que supuestamente se albergan en ese lugar y que deberían ir de paso, ingieren bebidas embriagantes en la calle, realicen escándalos y hasta provoquen riñas.

"El mismo sacerdote ha dicho que esa no es responsabilidad de él, porque no es autoridad y acusa que quienes tienen la obligación de poner orden no hacen nada e inclusive responsabilizó directamente al INM y demás corporaciones policiales de no brindar vigilancia", aseveró.

Por ello los colonos piden de manera preventiva tomar cartas en el asunto, para que no haya más violaciones, asaltos, robos, e incluso homicidios en los que se ven involucrados migrantes que deambulan en las inmediaciones del albergue y que presumen de la protección del sacerdote de origen italiano.

Finalmente dijo que muchas de las personas que viven cerca del albergue no denuncian por temor a sufrir agresiones, pero además reciben despensas por parte del cura, como una medida para calmar la molestia por su albergue.