La Arquidiócesis de Tuxtla Gutiérrez trabaja en coordinación con las iglesias de las diferentes zonas de la entidad en proyectos en apoyo a los migrantes.
Tal es el caso de La Casa de Jesús es Esperanza en el Camino, ubicada en la colonia San Francisco, en Tuxtla Gutiérrez, que cuenta con una capacidad de albergar cada día a 25 personas.
En esta casa se les ofrece hospedaje y alimentación, así como orientación a las personas migrantes, que dejan sus países buscando seguridad o mejores condiciones de vida.
Están coordinados con una amplia red de casas a lo largo y ancho del país para la atención y cuidado de este sector desprotegido.
Y actualmente trabajan en la construcción de la Casa Comedor Juan Pablo II, en la parte oriente de Tuxtla Gutiérrez para la atención de los familiares de los enfermos que se atienden en los hospitales.
Ante el trabajo de construcción se encuentran en un pequeño grupo de voluntarios y voluntarias ofrecen alimentos a los familiares de los niños que se encuentran en etapa terminal.
No solo se ofrece alimento, sino también la atención cariñosa, como un bálsamo en medio de las penas irremediable por las que estas familias atraviesan.
La Arquidiócesis señala que la realidad social que se vive presenta numerosos retos a todos los creyentes y a todos los hombres y mujeres de buena voluntad; las numerosas necesidades son un desafío a la creatividad del amor.
Señala que la caridad es mucho más eficiente cuando se realiza de manera organizada, por lo que hace un llamado a todos y todas a colaborar poniendo cada uno su granito de arena para resolver tantas carencias que viven miles de hombres y mujeres en esta condición.
Este trabajo de caridad se encuentra dentro de la dimensión episcopal de pastoral de movilidad humana.
El reto es llegar a un porcentaje más elevado para tener una frontera con comunidades sin ningún tipo de problemas de estatus migratorio, con el objeto de que tengan la oportunidad de moverse en todos lados.
Un informe de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) calcula que el corredor de migración entre México y Estados Unidos es el más importante del mundo, con 9.3 millones de migrantes.
La organización Amnistía Internacional señaló el año pasado que nueve de cada diez migrantes irregulares provienen de Centroamérica, y “México es uno de los pocos países en el mundo que es tanto destino como ruta de tránsito para migrantes”.












