Albergues

"Un enfermo alcohólico que permanecía internado en un centro de reclusión denominado ""Ermita Reforma"", del muncipio de Reforma, fue hallado sin vida y según versiones de los mismos encargados, habría fallecido de un paro cardiorrespiratorio, sin embargo, de acuerdo con el registro informativo de la corresponsalía de este medio en ese lugar, el agente del Ministerio Público ha iniciado una averiguación previa para esclarecer el caso, ya que el ahora occiso presentaba huellas de haber estado atado al tener notorias heridas en las muñecas.

Éste es un caso de muchos que registran frecuentemente los medios de comunicación. Han habido denuncias que se pierden en las páginas de los periódicos y desaparecen al siguiente día de la publicación sin que alguien intervenga. En este caso, por lo menos hubo una declaración del representante social que seguramente en eso quedará.

En el pasado reciente este medio conoció el caso de un individuo de la tercera edad que fue internado por familiares en un albergue de un municipio cercano a Tuxtla Gutiérrez, sin que padeciera adicción alguna, sino por la prisa de que entregara una pequeña herencia.

Vale la pena reflexionar sobre estos hechos porque los albergues para alcohólicos son sitios que operan en todo el territorio estatal y hasta donde se sabe, son verdaderas cárceles clandestinas en las que se tortura y mata a seres humanos con el argumento de una pretendida rehabilitación, que dirigen personas sin la formación requerida ni los recursos para tarea tan delicada. El individuo, por la sola determinación de un familiar o amigo, pierde su libertad al momento de ser ingresado en estos sitios, su dignidad es reducida a nada, es obligado a comer desperdicios que los encargados mendigan en mercados o recogen en los basureros. Muchas veces carecen de agua corriente y energía eléctrica. Cabe preguntar, qué rehabilitación puede haber en esas circunstancias.

No es aventurado asegurar que todos saben lo que que sucede en esos sitios, los cuales están en Tuxtla Gutiérrez, en Las Casas, en Comitán, Tapachula, Ocosingo y en muchas cabeceras más. Ante esta realidad, en el pasado se ha tratado de entrevistar a algún titular de la Secretaría de Salud o a algún legislador local, pero en todos los intentos no ha habido una respuesta sobre las razones por las que estos establecimientos continúan operando en la impunidad, en el peor de los casos cuando se ha tratado de homicidios, y en la permanente irregularidad al no estar normados por un criterio que obligue a observar ciertas formas.

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