Este 2026 se convirtió en un año muy difícil para las familias que siembran la flor de cempasúchil en la región Soconusco. Los productores señalan que la ausencia de lluvias y calores altos provocó que aproximadamente la mitad del cultivo no se desarrollara.
Uno de los casos es el de la familia Rangel en la zona baja de Tapachula. Señala que sembraron siete hectáreas que en años anteriores habían rendido entre 65 y 70 toneladas; sin embargo, este año apenas lograron unas 32 a 35 toneladas.
Y es precisamente el ejido Congregación Reforma, zona baja de Tapachula, uno de los lugares que por tradición de más de seis décadas han cultivado la flor de cempasúchil, según expuso la señora Ernestina Salvador Guzmán, con más de 80 años sigue siendo el pilar de esta tradición familiar que ha pasado de generación en generación.
Con la mirada de tristeza de alguien que con esfuerzo y dedicación, pero con sus ahorros invertidos, señala que este año fue negro para el cultivo. Afirma que por las afectaciones del clima, las lluvias y las plagas la flor no alcanzó a desarrollarse y gran parte del cultivo se perdió, lo que representa un fuerte golpe económico a pocos días del Día de Muertos.
Sin embargo, asegura que la familia continúa trabajando en el campo con la esperanza de rescatar lo poco que quedó para ofertarlo a la ciudadanía que desde estos días acude a comprar la flor como lo ha hecho tradicionalmente y que se ha convertido en una actividad característica de la familia.
En vísperas de la celebración, señalan que esperaban que la flor abriera, pero no ocurrió en todos los casos y se convierte en una situación difícil para la venta.
Señalan que en el mercado local se puede ver la flor, pero la mayoría viene de fuera. Hizo un llamado a que se valore el esfuerzo del campo local y que se consuma lo que aquí se produce para ayudar a la familias que con tanto esfuerzo se dedican a este trabajo.












