Alcohólicos Anónimos: una oportunidad de vida

En la ciudad de Tuxtla Gutiérrez existen grupos de AA a los que puedes acudir a solicitar ayuda. Diego Pérez / CP
En la ciudad de Tuxtla Gutiérrez existen grupos de AA a los que puedes acudir a solicitar ayuda. Diego Pérez / CP

La Central Mexicana de Servicios Generales de Alcohólicos Anónimos, Asociación Civil, comparte que Alcohólicos Anónimos (AA) es una comunidad de hombres y mujeres que compartió su mutua experiencia, fortaleza y esperanza para resolver su problema común y ayudar a otros a recuperarse del alcoholismo.

Del mismo modo, la asociación civil indicó que el único requisito para ser miembro de AA es el deseo de dejar la bebida.

“Para ser miembro de AA no se pagan honorarios ni cuotas; nos mantenemos con nuestras propias contribuciones”.

AA no está afiliada a ninguna secta, religión, partido político, organización o institución alguna; no desea intervenir en controversias, no respalda ni se opone a ninguna causa.

Y el objetivo primordial es mantenerse sobrios y ayudar a otros alcohólicos a alcanzar el estado de sobriedad.

Ahora bien, en la literatura ¿Hay un alcohólico en su vida? “El mensaje de esperanza de AA se comparte que si alguno de sus seres queridos tiene un problema con la bebida, este texto le puede facilitar a usted información sobre un sencillo programa de recuperación”.

Por medio de su ayuda, más de dos millones de personas que en una época bebían en demasía llevan hoy vidas cómodas y productivas sin el alcohol. Durante ocho décadas Alcohólicos Anónimos ha estado trabajando con éxito, con hombres y mujeres de todas clases y con los antecedentes más diversos.

Antes de ingresar en AA, la mayoría de estos individuos había tratado de controlar la bebida por sí mismos, y únicamente después de haber fracasado en su intento repetidas veces, llegaron a reconocer que eran impotentes ante el alcohol. Al principio no se podían imaginar una vida sin beber y seguramente no querían admitir que eran alcohólicos. Sin embargo, con la ayuda de otros miembros de AA aprendieron que no tenían que beber.

Descubrieron que la vida sin alcohol no solo es posible, sino que además puede ser feliz y muy gratificante. A menudo a las personas más allegadas a un alcohólico les resulta sumamente difícil ver y admitir que alguien a quien tienen cariño puede ser un alcohólico. Les parece que tal cosa no puede ser verdad. Ansiosos de negar la gravedad del problema, puede que por algún tiempo confíen en las promesas del alcohólico. No obstante, viéndole faltar repetidamente a su palabra, y enredarse cada vez más en dificultades, se ven obligados a reconocer la verdad. Entonces comienza la búsqueda desesperada de una solución.