Alejandra| una lección de fe y de esperanza

Jorge Luis Plata * El Imparcial. Patricia Alejandra Campos tiene 10 anos y cursa el 4s grado de primaria desde que vio la primera luz tuvo que enfrentarse a un problema de hidrocefalia que viene a consecuencia de una retención de líquidos y de una enfermedad llamada Melo meningocelen que impide el desarrollo de los huesos.

Durante sus primeros anos mientras crecía, el mayor problema no era estar ante la mirada de la gente, si no que algún médico quisiera atenderle. De muchos hospitales la rechazaron, también algunos cirujanos habían pronosticado que a la nina le sería imposible siquiera moverse o caminar, pero como su fiel companera de siempre, su mamá Patricia no hizo caso a los que la desanimaron y ha estado siempre apoyando a la pequena Ale para que no se rinda en este obstáculo como los que encontrara siempre en su largo andar.

Luego de atenderse seis anos en hospitales públicos sin obtener algún resultado, Ale obtiene un lugar en el hospital del CRIT recién inaugurado en Oaxaca en diciembre del 2001, y ahora el reto es caminar e impulsarse con los brazos para lograrlo, ya que aún no tiene sensibilidad en las piernas.

La vida de Ale es como cualquier otra, no toma en cuenta a las personas que se le quedan viendo, el problema es de ellos por discriminar a los que tienen que usar una silla de ruedas, por hacerse a un lado - comenta su mamá- la discapacidad existe en esas personas.

A pesar de que no existen mucho transporte para ninos especiales, la familia no se rinde, a pesar de sus nueve operaciones y una más que le falta para enderezar sus pies, está lista para lo que venga, aunque tenga que dejar al resto de sus parientes en Tuxtla Gutiérrez, Chiapas de donde son originarios, a su esposo que trabaja de maestro y a otro hermano de 12 anos, ya que el más grande trabaja en otro centro de rehabilitación ayudando más ninos en México.

Ellas rentan un cuarto por 15 días que vienen a rehabilitaciones tres o cuatro veces por ano, pero tienen que seguir pagando 700 pesos para no perder el lugar ya que es el único cerca que encontraron para trasladarse al hospital, ahora, Ale está de descanso en su tierra ya que por este ano sus terapias terminaron. Ahora reanuda la escuela donde sus amiguitos y companeros de escuela no la mal miran, no se burlan, al contrario se siente a gusto porque la ayudan en lo que necesite ya que aún requiere de cuidados como un recién nacido.

Por ahora tendrá que seguirse esforzando para aprender a valerse por sí misma, esa es la meta para cuando crezca, salir a las avenidas y seguir brincando obstáculos, las esquinas que no tienen rampas, los lugares para discapacitados ocupados, los asientos llenos en los transportes, las calles sin pavimentar pero de todo esto hay una buena noticia próximamente, Ale no tendrá que gastar más en venir hasta esta ciudad, ya que construirán un hospital en su estado y tal vez reducirá un poco el esfuerzo para trasladarse pero aunque esto no pasara, la nina no se rendirá y caminará por medio de sus prótesis para los brazos y piernas.



Esperanza

Las ganas que ella tiene las saca del amor de su madre que la acompana a todos lados, no se siente limitada como los que tienen todos sus sentidos, el don que tiene la hace crecer encima de los que no respetan los lugares designados para ellos y complicando su vida diaria, personitas como Ale tienen que luchar cada día para atravesar eso, pero no se complica, siempre tendrá una sonrisa para repartir y darnos una lección de que todo es posible, incluso cuando pensemos que no lo es.