Alerta obispo ante gravedad de casos de chikungunya

Alerta obispo ante gravedad de casos de chikungunya

El obispo de la Diócesis local, Felipe Arizmendi Esquivel, afirmó que la enfermedad del chikungunya “no es una cosa menor”, pues “complica la vida de quienes ya tienen otros males porque los agudiza” y puede ocasionar la muerte como ha ocurrido en algunos casos.

“Me preocupan las informaciones que los párrocos y religiosas me comparten sobre lo que está pasando en sus comunidades con la chikungunya”, pues “un sacerdote fue picado por el mosquito transmisor de esta enfermedad”, por lo que fue internado, dijo.

En un documento titulado Alerta ante la chikungunya, agregó que “a raíz de la picadura, al sacerdote se le diagnosticó neumonía, pero se le trató a tiempo y va mejorando”.

Precisó que “su neumonía no fue causada por el mosquito sino que era un problema que traía aletargado, pero la picadura le agudizó su problema de pulmón y si no se le hubiera tratado a tiempo, otras habrían sido las consecuencias”.

Señaló que “algo semejante está pasando con mujeres embarazadas, ya que si les pica el mosquito, su embarazo se complica y ha habido casos en que abortan o sus criaturas nacen muertas, con ronchas, ampollas, con fiebres muy altas y otros signos que no son comunes en estos casos”.

Manifestó que la picadura hace que “se desarrollen efectos, que de no haber sido por ese mosquito, no hubieran causado mayores problemas. Esta enfermedad complica la vida de quienes ya tienen otros males consigo, porque los agudiza. Por tanto, el mosquito no es el directamente responsable de enfermedades mayores, o de muertes, pero sí es la ocasión para que esos males se desarrollen más de lo normal”.

Arizmendi Esquivel agregó que según la información que ha recibido, “un niño fue picado por el mosquito y su hígado se inflamó demasiado. Me dicen que un anciano, picado también, murió, no a consecuencia de la picadura, pero ésta le desencadenó un cuadro mortal”.

Añadió que algunos sacerdotes “me dicen que ya han celebrado misas por difuntos, fallecidos por enfermedades que ya traían, pero que se les agudizaron a consecuencia de la picadura del mosquito transmisor”.

Por tanto, dijo, no es una cosa menor. He enviado esta información a autoridades estatales de salud, y reconozco que están haciendo lo que les corresponde: descacharrización, fumigaciones domiciliarias y abiertas, surtir vacunas y medicinas apropiadas”.

Afirmó que las autoridades “sostienen que han hecho revisiones en clínicas y hospitales y no tienen evidencia de que el mosquito sea el causante de defunciones. Técnica y oficialmente así es, pero comparto lo que nos dicen varias personas, para que todos tomemos conciencia y hagamos cuanto sea posible para evitar que este mal se convierta en una epidemia”.

El obispo agradeció a la Secretaría de Salud de Chiapas “su atención a este problema”, pero pidió a la población que “no esperemos que todo lo haga el gobierno; cada quien tenemos nuestra propia responsabilidad”.

Recomendó “evitar que haya agua sucia en casa, en los jardines o patios; que no se encharque en recipientes vacíos, en llantas viejas o en tinacos abandonados” y que “tan pronto como alguien sienta dolores musculares fuertes, temperaturas muy altas, dolores de cabeza y otros males no comunes de una simple fiebre, acuda de inmediato al médico y a las instituciones de salud, para que se le atienda a tiempo”, ya que “la prevención es un arma poderosa contra cualquier enfermedad. Dios quiere que estemos sanos, pero nosotros debemos hacer lo que nos corresponde”.