Una vez que la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF) congeló una cuenta bancaria por fraudes en la repartición de tarjetas a causa de la pandemia del Covid-19 en Chiapas, Carlos Méndez, auditor certificado en Prevención de Lavado de Dinero y Financiamiento al Terrorismo, alertó a la población de la venta de medicamentos falsos o de la entrega de cubrebocas usados, otras dos modalidades en las que podrían aumentar las incidencias de las estafas en tiempos de contingencia sanitaria.
Entrevistado sobre el tema, recordó que desde hace varias semanas se está alertando a la ciudadanía, debido a que los casos de extorsión o de reparto de plásticos pueden incrementar y, si la población no está informada, podría perder dinero en plena crisis económica.
Los delincuentes financieros, explicó, también usaban links de redes sociales para integrar, supuestamente, a las personas a un padrón de beneficiarios; sin embargo, las autoridades advirtieron del tema y los estafadores regresaron a lo tradicional.
Optaron, dijo Méndez, por ir de casa en casa en Chiapas para repartir las tarjetas y pedir un depósito de 300 pesos a cambio de un saldo de entre ocho y 12 mil pesos, pero ese dinero nunca se entregaba a las personas vulnerables.
Más allá del robo de los datos, añadió, la visita personal de los delincuentes en las viviendas aumenta la posibilidad de que se cometa un robo a mano armada o con lujo de violencia, tomando en cuenta que la contingencia ha frenado todo tipo de ingresos económicos.
Los fraudes que hacen los delincuentes, explicó, concentran varios elementos: el primero, vinculado a la suplantación de identidades de gobierno, falsos funcionarios en las dependencias gubernamentales (por la facilidad para hacer gorras, chalecos y uniformes), a su vez la emisión de tarjetas falsas (elaboradas en cualquier imprenta) y los prestanombres.
La UIF ha bloqueado todas las transacciones inusuales, dijo, pero falta ver que sean las personas responsables del delito, debido a que los prestanombres permiten perder el rastro de quienes verdaderamente realizan los fraudes.
Los datos de la misma Unidad, añadió, muestran que en el 2019 se bloquearon a mil 371 personas por actividades inusuales; en este 2020 (hasta el mes de febrero), sólo se han obstaculizado las actividades financieras de 17 ciudadanos en el país.
Méndez refirió que las ganancias de los estafadores son muy jugosas, considerando que sólo invierten el 10 por ciento de todo el dinero que reciben.
Tomando en cuenta que un sector de la población está vulnerable en la pandemia, una forma en que se pueden dar cuenta de una estafa, es que ningún apoyo viene condicionado por la entrega de dinero como una forma de recuperación; incluso, las mismas tarjetas no se ofrecen de casa en casa o por medio de las redes sociales.
Finalmente, el auditor certificado en Prevención de Lavado de Dinero y Financiamiento, pidió a la población a que esté alerta de cualquier tipo de fraudes que se puedan presentar en plena crisis sanitaria y económica, a fin de evitar más daños a los que está dejando el Covid-19.
En el caso de los cubrebocas, se ha pedido a la población el acudir a lugares establecidos para adquirirlos, toda vez que ante la alta demanda y el desabasto de este material para evitar contagios en la actual pandemia, se ha denunciado -principalmente en redes sociales- sobre la reutilización de estos.
Aunque esto no ha sido corroborado por las autoridades sanitarias, se pide a la ciudadanía romper los cobrebocas antes de depositarlos a la basura, y con ello evitar su uso indebido.












