De acuerdo a la integrante de Médicos del Mundo Suiza en México, Mariana Echeverría Almaraz, la organización ha brindado 219 consultas médicas en el Centro de Reinserción Social (CERSS) N°5 de San Cristóbal, donde identificaron padecimientos agudos (infecciones respiratorias/diarréicas) y crónicos (diabetes, hipertensión), vinculados a condiciones de hacinamiento, estrés y falta de seguimiento médico.
Conversatorio
La Comisión Estatal de Derechos Humanos (CEDH) de Chiapas llevó a cabo el conversatorio “Promoción y protección de los derechos humanos de las mujeres privadas de la libertad en Chiapas”, con el objetivo de reflexionar sobre las condiciones sociales, familiares, de salud y acceso a la justicia que enfrentan estas mujeres y las infancias que las acompañan.
En el evento, Echeverría Almaraz declaró que “el Estado no garantiza servicios dignos” pues hay “carencia de médicos, insumos e infraestructura. Muchas mujeres expían culpas ajenas, víctimas de violencias patriarcales”.
“Para nosotros no existen ciudadanías de primera, segunda o tercera. Todas y todos merecemos acceso universal a la salud... pero la realidad es que estas mujeres no tienen alternativa más que un sistema público colapsado”, acotó.
Activismo
Gina Vega, artista textil y fundadora del proyecto Ámate, compartió su experiencia tras ser encarcelada injustamente en 2019 en el penal de La Mate. Relató cómo transformó su estancia en un espacio de empoderamiento.
“Me acusaron de delitos que no cometí... pero en prisión enseñé a otras mujeres a bordar. Creamos bolsos con mensajes de sus vivencias. El bordado fue terapia y una fuente de ingresos para ellas”, abundó.
Su iniciativa benefició a 25 mujeres, y tras su liberación en 2020, expandió su taller con siete artesanas chiapanecas. Subrayó la importancia de romper estigmas pues dijo que “las mujeres en prisión no son monstruos: son madres, trabajadoras... el sistema no favorece su reinserción real”.
Llaman a acción
El conversatorio concluyó con un llamado a priorizar políticas públicas que atiendan las condiciones de vida en las cárceles, promuevan la salud integral y faciliten procesos de reinserción con enfoque de género.
Como resaltó la Dra. Echeverría “la salud no es solo física, es emocional, social y ambiental. Sin dignidad, no hay justicia”.












