Los servicios de sustitución renal son complejos y requieren de estrictas medidas sanitarias para evitar infecciones que pueden ser incluso mortales. Por ejemplo, la hemodiálisis requiere de múltiples procesos y sistemas para que sea segura y ofrezca al paciente los beneficios que espera, como mejorar su calidad de vida sin complicaciones.
Sergio Hernández, médico internista y nefrólogo, comentó que, para evaluar la calidad de una clínica de hemodiálisis, no es suficiente el conocimiento de sus equipos biomédicos y la capacitación de su personal, también se debe tomar en cuenta la infraestructura, los indicadores y procesos que garantizan que el funcionamiento de todos los equipos es adecuado.
Diagnóstico
Suele diagnosticarse de forma tardía porque no presenta síntomas claros, para hacerlo es necesario realizar estudios clínicos sencillos por un médico especialista en nefrología, y en caso de necesitar terapia de sustitución renal buscar calidad y seguridad.
Si se tiene sospecha de enfermedad renal o se presentan síntomas relacionados, es fundamental buscar la atención médica para un diagnóstico preciso y un plan de tratamiento adecuado y personalizado.
Generalmente la enfermedad se diagnostica en etapas avanzadas cuando ya se requieren de servicios de sustitución renal como diálisis, hemodiálisis o incluso trasplante, porque en la mayoría de los casos no presenta síntomas iniciales, o bien, son mínimos y suelen pasar desapercibidos.
Consideró que, se debe priorizar la prevención y el cuidado renal, al destacar que la enfermedad no solo afecta a quienes la padecen sino que también genera un impacto profundo en sus familias y la salud pública.
“Si bien este padecimiento no presenta síntomas específicos, se debe estar alerta a señales como: fatiga y debilidad generalizada, hinchazón en las extremidades –especialmente en los tobillos y pies–, así como necesidad frecuente y urgente de orinar, particularmente en la noche.”












