“Nuestros abuelos y ahora nosotros celebramos esta fiesta en honor a Manojel (Jesucristo), quien vino a pagar todos nuestros pecados a través de su sacrificio”, dijo el director de la Casa de la Cultura de Tenejapa, Alfonso Guzmán, quien además destacó que se trata de una tradición heredada de generación en generación que revitaliza la identidad de los pueblos tseltales.
De acuerdo al investigador del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), Andrés Medina Hernández, el carnaval o Tajimal K’in de Tenejapa tiene una duracio´n de doce di´as, tanto en la cabecera como en los parajes, de los cuales el se´ptimo, el octavo y el noveno corresponden a las fechas indicadas en el calendario cristiano. Esta ocasión fue del 20 de febrero al 4 de marzo.
“Los grupos de alfe´rez se dividen en dos secciones completamente independientes; una se denomina de ‘arriba’ y la otra de ‘abajo’, pero cualquier persona del pueblo puede participar en una u otra, sin que tenga importancia el paraje en que resida ni los apellidos que tenga”, explicó el etnólogo.
Como parte de las últimas actividades, Alfonso Guzmán explicó que se llevará a cabo el sacrificio de los toritos de petate que celebran los alféreces de “arriba” con la vaquita, y los de “abajo” con su torito en los campos de San Sebastián, unas ruinas del siglo XVII y en la plaza principal del municipio.
Medina Hernández dijo que durante los primeros días del carnaval se reúnen los integrantes de cada casa para armar el toro de petate que cargará el alférez principal, días en los que danzaran y cantarán; “el último día ese toro está simbólicamente muerto y destazado”.
El investigador sustentó la existencia de aspectos que refleja se trata de una fusión de culturas españolas e indígenas. Los nombres de los funcionarios, las danzas, bromas y la personificación del toro dan muestra de la herencia española; mientras que la duración, columnas de organización, la pantomima del trabajo agrícola, de las culturas originarias.
“El ceremonial practicado es muy diferente y permite reconocer en esta práctica no sólo a la cultura material, también en la manera de ver el mundo y explicar las relaciones hombre-naturaleza, un aspecto propio de la cultura indi´gena que combina las actividades poli´ticas y religiosas”, concluyó.












