La alienación parental consiste en las conductas que lleva a cabo el padre o la madre, que tiene la guardia y custodia de un hijo o hija, e injustificadamente impide las visitas y convivencias con el otro progenitor, causando en el niño o niña un proceso de transformación de conciencia, mismo que puede ir desde el miedo hasta el rechazo.
Este término ha sido tema de debate por décadas en cuanto a si se trata de un síndrome o una enfermedad. Algunos lo catalogan como una manifestación más de violencia. En Chiapas, el Congreso del Estado busca tipificarlo y ya se presentó una iniciativa, pero ha causado desacuerdo.
Leticia Pérez de la Cruz, psicóloga infantil, comentó que esto se manifiesta cuando uno de los progenitores contamina la percepción del hijo sobre el otro progenitor, ya sea mediante frases directas sobre él o ella para generar rechazo, incluso de forma indirecta.
Aunque pudiera ser que el otro progenitor no sea un buen ejemplo, haya existido violencia y malos tratos, debería ser el hijo quien obtenga esa percepción cuando tenga plena conciencia para juzgar los hechos; no corresponde a ninguno de los padres formarle una idea.
La organización “50+1” emitió una postura de rechazo contra la iniciativa que se presentó en el Congreso, porque considera que el argumento es tergiversado y fuera de todo marco legal, porque la alienación parental al no tener un sustento científico no es reconocido como un síndrome por la Organización Mundial de la Salud (OMS).
El criterio establecido en la tesis número 2015415 -emitida por los Tribunales de Circuito del Poder Judicial de la Federación-, es que el síndrome de alienación parental, aun cuando sea citado por algunos autores, al no tener un respaldo científico, no es un concepto que pueda usarse para tomar decisiones en materia de justicia.
La psicóloga infantil agregó que la alienación parental sí es una violación a los derechos de las niñas y los niños, porque deben poder convivir con sus padres. Además, en lo emocional, puede generarles crecer con resentimiento y desarrollar conductas negativas durante la adolescencia.












