En el marco del Día Mundial de la Alimentación, celebrada cada 16 de octubre, el director de la Facultad de Ciencias de la Nutrición de la Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas (Unicach), Gilbert Vela Gutiérrez, comentó que la alimentación sustentable aún es un pendiente por resolver en las comunidades más marginadas de la entidad, aunque el propósito de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) es que en el 2030 exista “hambre cero” en el mundo.
Resolver este pendiente, dijo, combatiría de manera frontal las consecuencias que deja la malnutrición o, en su defecto, la obesidad, que se presentan en las comunidades rurales pero también en zonas urbanas.
Hablar de alimentación sustentable, explicó, implica que los productos sean ricos en nutrientes, que sean inocuos y saludables, para que se puedan absorber de la forma más adecuada.
Cuando se habla de sustentabilidad, puntualizó el especialista, se tiene que hacer un equilibrio en la producción de alimentos pero también en el aspecto económico, es decir, que el dinero familiar que se obtiene sea el necesario para obtener los productos de mejor calidad.
“Tampoco podemos caer en excesos de alimentos calóricos, porque esto nos podría llevar a tener problemas de sobrepeso y obesidad”, complementó.
Vela Gutiérrez aclaró que cuando se habla de comunidad sustentable, significa que la producción de alimentos alcance para vender (y generar ingresos) y para satisfacer la demanda local.
“La seguridad alimentaria es que haya producción, que haya acceso a los alimentos, es decir, que tengamos la suficiente cantidad de productos, pero que también tengamos las condiciones económicas para acceder a ellos”, remarcó el docente de la Unicach.
Finalmente, comentó que alcanzar el equilibrio requiere de un trabajo coordinado entre las autoridades y la sociedad, para hacer tareas de sensibilización en todas las partes que forman las cadenas comerciales, porque un tercio de los alimentos que se producen en el mundo se desperdician.












