En los últimos años, muchos elementos de la alimentación tradicional han sido relegados, olvidados o modificados. En algunas comunidades del estado, las personas refieren como alimentos tradicionales los que son buscados por los turistas, como la carne asada.
Felipe Rúan Soto, profesor-investigador del Instituto de Ciencias Biológicas de la Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas (Unicach), comentó que realiza una investigación en las comunidades de la zona de influencia del Parque Nacional Lagunas de Montebello sobre la alimentación tradicional.
Esto surgió a partir del vínculo con investigadores de la Universidad del Norte de Arizona, respondiendo a un llamado de las comunidades para documentar y conservar sus sistemas alimenticios.
Han encontrado que algunas personas mantienen en la memoria la riqueza de ingredientes que se utilizaban anteriormente; cómo sus abuelos hacían gala de un gran abanico de opciones a partir de la recolección de hongos, insectos, pescados e incluso animales silvestres.
Gran parte de esos conocimientos han quedado en el olvido, modificándose en función de otros patrones alimentarios. Muchas personas jóvenes consideran tradicional platillos que son buscados por extranjeros, que no son parte de su historia.
Mencionó que el consumo de carne de res ha desplazado de forma determinante algunas técnicas de alimentación tradicional, como los hongos silvestres que antiguamente eran bastante consumidos. Las preferencias han ido cambiando y no precisamente por una cuestión económica, ya que no son tan accesibles.
Otros factores que ha desplazado esa alimentación es la movilidad de los más jóvenes, lo que genera un desarraigo a los elementos tradicionales y al uso de los recursos propios de la región. Antes la mayoría de los adultos sabía qué recolectar.
“Hoy día lo que se prefiere es otra oferta alimentaria, que va en función de lo que se puede comercializar en los mercados públicos, en los supermercados o grandes cadenas de consumo, no tanto en lo que se tiene alrededor”.
La mayoría de los jóvenes tienden a conocer mucho menos la riqueza de potenciales alimentos de su región. Su dieta se reduce drásticamente a productos foráneos.












