Las prácticas de poscosecha también inciden en la calidad e inocuidad de los granos. Una mejor conservación también puede contribuir a proteger granos y semillas de variedades locales que forman parte de la diversidad agrícola de las comunidades.
Cuando la producción pasa del campo a organizaciones y pequeñas empresas, el trabajo se extiende hacia otros desafíos, como conservar la calidad de las materias primas, transformarlas y ampliar sus oportunidades de mercado.
Manejo seguro
El Centro Internacional de Mejoramiento de Maíz y Trigo (Cimmyt) trabaja desde hace años en la prevención y el manejo de micotoxinas, así como el manejo seguro de plagas durante el almacenamiento, con la evaluación de alternativas que permitan reducir pérdidas.
Micro, pequeñas y medianas empresas (Mipymes) de México y Centroamérica participan en procesos de capacitación y acompañamiento de Cimmyt.
El trabajo abarca cadenas de valor como maíz, frijol, café, cacao, miel y hortalizas, y fortalece cinco áreas clave para reducir pérdidas y aprovechar mejor las materias primas: abastecimiento de materia prima de calidad, innovación en los procesos, calidad e inocuidad de los alimentos, diseño de productos y acceso a mercados.
Cuidado
Una materia prima que conserva su calidad ofrece mayores posibilidades de transformación y mejores procesos de almacenamiento, envasado y desarrollo de productos.
En México, las evaluaciones abarcan ambientes muy distintos, desde zonas tropicales del sur del país, por debajo de los 500 metros sobre el nivel del mar, hasta valles centrales y zonas agrícolas situadas por encima de los dos mil metros.
El contraste es más marcado en condiciones tropicales: después de seis meses de almacenamiento, el daño en maíz alcanzó 39.4 % con costales de polipropileno, frente a 2.9 % con silos metálicos herméticos.












