"César Trujillo * CP. A fin de ganarse el sustento y colaborar con el rescate de su gente, las madres de familia de las personas albergadas de la comunidad Nueva Colombia proponen a las autoridades que les permitan a ellas ser las que pongan en marcha los almácigos certificados del café.
Así obtendrían un empleo y también recursos económicos para recomenzar su vida, la cual fue seriamente golpeada por las afectaciones climáticas.
En tanto ellas piden apoyo, sus cónyuges intentan salvar lo poco que les quedó de la cosecha de café de este ciclo 2010-2011, tras el desgajamiento de los cerros y colinas; sin embargo, para ello se requiere de créditos para lograr cortar el café ""ahorita que el precio del quintal anda entre los 205 a 230 dólares"" y que tiene un amplio mercado internacional.
Desde hace semanas la gente se encuentra refugiada en el albergue de la cabecera municipal de Jaltenango La Paz, oficialmente denominado Ángel Albino Corzo.
Es desde ese mismo tiempo -e incluso dos años atrás- que han buscado en la capital chiapaneca al director de Coinversión y Financiamiento, a fin de que les oriente sobre cómo obtener créditos.
No lo conocen, aunque suponen que devenga un buen sueldo, aunque no entienden porqué, ya que no le han visto y han tenido que caer en muchas ocasiones con las casas de empeño de la zona, quienes se aprovechan del momento y les presta algunos pesos, en tanto solamente algunos obtienen recursos federales para edificar bodegas y acopiar el aromático grano a precios castigados.
Las mujeres de este ejido señalan que el trabajo de los viveros de las nuevas plantaciones cafetaleras puede ser para ellas y sus maridos y no para empresas que desconocen sobre este cultivo.
El cultivo del café, dicen ellas, quienes solicitan el anonimato por temor a represalias, requiere del conocimiento de la gente que por generaciones a vivido de este aromático grano.
Algunos funcionarios que buscamos solamente llegan a sus oficinas los días de quincena y eso a veces, no siempre, comentan estas madres de familia, quienes junto con sus esposos buscan la forma de rescatar algo de su producción ""porque no siempre vamos a vivir del apoyo de los chiapanecos y los mexicanos"".
Ellas y ellos se quieren sentirse útiles; anhelan saber que su trabajo los va a sacar adelante de nueva cuenta, porque dicen con mucho énfasis: ""el muerto y el arrimado a los tres días apestan"".
Es por ello de la insistencia en conseguir los créditos que pagarán en cuanto saquen la cosecha.
Una de esas mujeres que guardó silencio la mayor parte de la plática englobó el sentir de este grupo de productores sociales: ""No queremos nada de regalado, sólo que nos presten unos pesos para poder recoger el café y venderlo, ahorita que tiene un buen precio internacional"".
""Si aprovechamos este momento vamos a poder reponerlos en pocos años, de lo contrario va ser el tiro de gracia para nosotros, los que con tanto esmero hemos cuidado los recursos naturales de la zona Sierra"", porque bajo sus sombras se da el mejor café del mundo. El café chiapaneco.
Los más de 170 mil productores del aromático grano chiapaneco demandan créditos oportunos, para que de los más de 440 mil quintales que se producen tengan el mejor precio en casi 15 años y así mitigar las grandes pérdidas que han resentido el sector desde hace décadas.
En lugar que algunos parientes de políticos se queden con la tajada de los viveros de café, es mejor que los beneficios se repartan entre los damnificados que piden trabajo para poder seguir adelante en sus vidas.
Esa es la mejor alternativa, señalan las madres de familia que están listas para empezar a embolsar las semillas, mismas que darán continuidad a un esfuerzo que han realizados los chiapanecos de esa zona cuando menos en el último siglo.
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