Altas temperaturas ponen en riesgo la ganadería

Las altas temperaturas y el estiaje están cobrando factura al campo en la zona fronteriza de México con Guatemala, debido a que el cambio climático que afecta gravemente al sector ganadero está ocasionando graves daños; los animales pierden peso y corren riesgo de muerte, ya que son pocos los productores que cuentan con sistemas de riego para tener pastura fresca. 

Los animales son más vulnerables a las enfermedades, porque ante la falta de lluvia ha escaseado el pasto. En años anteriores se ha sufrido por la sequía, ya que cada temporada es mayor y afecta a todos los sectores de la producción. 

En entrevista con el productor y expresidente de la ganadera local Frontera Sur del municipio de Suchiate, Genaro Ordaz Tercero, afirmó que por la falta de pastura y agua en algunos ranchos se ha registrado la mortandad de bovinos, situación que enciende las alarmas en el sector, pues aún faltan los meses más fuertes de la temporada de estiaje. 

Dijo que por la escasez de agua se reducen las defensas de los animales y tienden a bajar de peso por falta de pastizales, por lo que la situación es muy complicada de que los puedan vender a buen precio; por ello, los ganaderos han preferido venderlos a pesar de que no sea el tiempo que estimaron para comercializar, aunque lo hacen antes que los bovinos enflaquezcan más o mueran. 

Señaló que en este municipio el hato ganadero es de más de dos mil 500 bovinos, pero ante las condiciones climáticas que se presentan, el número podría disminuir un 40 por ciento, debido a que los productores han comenzado a vender su ganado a fin de no sufrir mayores pérdidas. 

Detalló que debido a esta situación, el precio ha caído en las recientes semanas: los ganaderos vendían el kilogramo hasta en 37 pesos, pero debido a la falta de pastura fresca y la baja de peso, ha descendido hasta en 34 pesos, lo que representa una merma en los ingresos económicos de las familias productoras. 

Reconoció que algunos productores que tienen los recursos han comenzado a vacunar al ganado contra la rabia paralítica y desparasitarlos para prevenir otras enfermedades que son frecuentes durante esta temporada. 

Puntualizó que los pequeños productores no tienen la capacidad para vacunar a sus animales y prefieren venderlos o “dejarlos a la voluntad de Dios”; por ello en los meses más fuertes de la sequía, la mortandad de bovinos aumenta. 

Finalmente, mencionó que ante la carencia de pasto fresco, obliga a los productores a adquirir pacas o silos, aunque al final representa mayores inversiones para mantener el hato ganadero de la región.