"Nunca será tarde para encauzar por caminos más tersos y propositivos el proceso electoral, porque ha sido una reiterada demanda de la sociedad que los candidatos a la Presidencia de la República dejen la ""guerra sucia"", los spots oprobiosos y los insultos como el eje de sus planteamientos de campana.
La compulsión por enlodar al contrario y demostrar, no qué tanto vale la propuesta propia, sino cuánto se puede descalificar al adversario, ya hastió a los mexicanos y ha colocado en peligro a la democracia, en tanto que se han puesto en entredicho todos los partidos políticos, los candidatos entre sí e incluso a las instituciones encargadas de organizar todo el proceso.
Por eso, entre tanta discusión grotesca, destaca el ofrecimiento hecho ayer por la dirigencia nacional del Partido de la Revolución Democrática al Partido Acción Nacional, en el sentido de que ambas instituciones acuerden un alto a los spots negativos y éstos sean sustituidos únicamente por propuestas. Incluso el PRD dijo estar dispuesto a dar marcha atrás a las denuncias presentadas en contra de funcionarios del gobierno federal y del PAN, siempre y cuando éstos se comprometan a no atacarlos.
El ofrecimiento llega a sólo 16 días de que se celebren los comicios, y debió ser un valor entendido entre los partidos y candidatos durante toda la campana; aun así, vale la pena analizar dicha propuesta para que la ciudadanía, de una vez por todas y sin estridencias ni escándalos, pueda meditar su voto con base en ideas, no en bajezas como las que hemos visto todo este tiempo y en las que, lamentablemente, casi todos los participantes han incurrido.
El Acuerdo Democrático por la Equidad, la Legalidad y la Gobernabilidad firmado por casi todos los partidos políticos el pasado lunes ante el Instituto Federal Electoral fue una buena iniciativa, que se esperaba fuera el comienzo de la solución definitiva a las tensiones preelectorales. Por desgracia, ha sido insuficiente, porque al mismo tiempo que se firmaba, los partidos seguían agrediéndose con descalificaciones a través de spots. Por eso es atendible este nuevo llamado a la tranquilidad.
Tomarle la palabra a la cordura nunca podrá ser mala apuesta para el país, mucho menos cuando ya no sólo están en juego los comicios o las famas públicas de los personajes de la política, sino las bases de nuestro sistema democrático, que ha resultado muy danado por este perverso juego de descalificaciones.
Los deseos de ganar las elecciones no pueden estar por encima de la vida democrática de la nación, ni son suficiente razón para dividir o enfrentar a los mexicanos, como si de una guerra civil se tratara.
Debe revisarse la oferta perredista y entenderla, no nada más como una postura unilateral de coyuntura, sino como el primer paso hacia la gobernabilidad postelectoral, la garantía de un 3 de julio pacífico independientemente del ganador, y la puerta a la convivencia entre partidos políticos durante los próximos seis anos en los que unos y otros serán oposición, y unos y otros necesitarán de apoyos en el Congreso de la Unión.
Hay que apelar a la civilidad; quien se niegue generará una desconfianza pública que, sin duda, no le conviene en lo electoral. (El Uniiversal)
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