En un gesto de solidaridad con el personal médico que está haciéndole frente a la pandemia del Covid-19, Ricardo de Jesús Paredes Ramos y Luis Alejandro Méndez López, de la carrera de Ingeniería Electrónica y la maestría en Ciencias en Ingeniería Mecatrónica del Tecnológico Nacional de México (TecNM) campus Tuxtla Gutiérrez, diseñaron y elaboraron un promedio de 180 caretas que fueron entregadas en tres hospitales de los municipios de Berriozábal y de Villaflores, para que enfermeras y médicos tengan los insumos necesarios y reduzcan el riesgo de contagios con pacientes de coronavirus.
Ambos estudiantes contaron con la asesoría de Francisco Ronay López Estrada, investigador en el Área de Posgrado y la colaboración de José Ángel Zepeda Hernández, de la Subdirección Académica.
El Tecnológico cuenta con los equipos especializados para la impresión 3D que, generalmente, se ocupan para los prototipos mecatrónicos, que durante la etapa de contingencia no se utilizaron para esos propósitos, por lo que un grupo de educandos pensó en sacarle provecho para un beneficio social en los lugares comunitarios.
A partir de ello, relató López Estrada, se dieron a la tarea de realizar las caretas, cuyo propósito central es cubrir el rostro y, en caso de que exista un ambiente contaminante alrededor, el material protege los ojos; la seguridad se refuerza con un cubrebocas.
Desde el municipio de Villaflores, en el Hospital General, pidieron al grupo de especialistas en el TecNM campus Tuxtla Gutiérrez 100 caretas; otra solicitud llegó del hospital comunitario 12 Camas de Berriozábal y se incluyeron otros ejemplares para el centro de salud del mismo municipio.
Lo que hacen en el laboratorio, explicó, es una especie de diadema con una lámina de acetato, se ajusta al rostro del médico (con un elástico) para que quede fija y cumpla con todas sus funciones.
La ventaja de las caretas que hicieron, dijo, es que se pueden esterilizar con alcohol las veces que sean necesarias para su utilización; la fabricación fue de bajo costo y se utilizó un polímero que es biodegradable.
“Hace como dos semana hubo un llamado del gobernador hacia las universidades, de que apoyaran con sus diferentes capacidades” y, en el TecNM campus Tuxtla, destacó, les facilitaron todos los equipos e insumos para hacer la impresión.
El asesor del proyecto agradeció el tiempo que dedicaron los alumnos a todo el trabajo, considerando que cada careta requirió de una hora y media para su impresión. Ocuparon ocho días para culminar con todo lo que se plantearon desde el inicio.
“Es muy reconfortante, desafortunadamente no se puede hacer más, el tiempo/hora de impresión es muchísimo, pero hay mucha satisfacción. Los médicos se lo probaron, quedaron muy contentos, satisfechos”. En el hospital comunitario de Berriozábal apenas tenían cuatro caretas y ahora contarán con 40 más.
Las últimas caretas que se están imprimiendo se entregarán para una doctora que trabaja en Comitán; también para quienes se encargan de entregar los apoyos que están haciendo las autoridades de municipio, para que estén protegidos.
Finalmente, Francisco Ronay, investigador en el TecNM, aclaró que todas las caretas se entregaron sin recibir ningún remuneración monetaria ni donaciones voluntarias; lo hicieron como una forma de aportar un “granito de arena” para que el personal médico pueda enfrentar la contingencia sin tantos riesgos.












