"Paulina Fernández * CP. zEs lo menos?, pregunta la senora Patricia Ramos a una de las vendedoras de verduras en el Mercado ""Díaz Ordaz"". Con un gesto de preocupación en su rostro esta ama de casa escogió algunos tomates y papas y con desilusión expresó ""ya no alcanza para nada"".
Ahora en tiempo de crisis las amas de casa, a la hora de comprar, miran dos veces o más el precio del producto, buscan los precios más bajos, regatean y emplean nuevas estrategias para salir adelante.
Y es que, el dinero, ese bien de uso común, ahora más que siempre escasea en las familias de clase media y baja por el alto costo de algunos productos básicos que cada día aumentan más.
""zY el salario?... eso sí no nos lo aumentan"", dijo irónicamente Ana Luisa, ama de casa y madre de tres hijos.
Mientras guardaba sus compras en una bolsa, la senora explicó lo difícil que resulta ser madre soltera y vivir entre constantes aumentos. ""Ya no da... o estudian o comemos, o comemos o estudian... pero ya no da.""
Ante esta situación explicó: ""Para que nos alcance a las mujeres en la casa tenemos que andar buscando las cubetitas de verdura a cinco pesos que ponen los vendedores, para que nos rinda el dinero, porque traen un poco menos de un kilo y es más barato... ahora no'más no nos alcanza para comprar completo.""
Anadió ""si no buscamos cómo hacerle vamos a terminar comiendo sólo pollo con agua y sal"".
Un caso diferente es el de la senora Olga, quien asegura que vive con su esposo y que aunque ya no tiene hijos qué mantener pues todos están casados, el dinero ya no le alcanza como antes para vivir.
""Vengo al mercado una vez a la semana y siempre hay algo que subió su precio; he dejado de comprar carne porque ya no me alcanza, cada vez está más cara... ahora procuro comprar muchas verduras porque es más barato"", explicó.
La vendedora que observaba la conversación agregó: ""Es que a nosotros nos suben los proveedores, a nosotros no nos alcanza tampoco para comprar y a veces terminamos perdiendo o ganando muy poco porque rematamos el producto o se nos echa a perder.""
Entre la gente que viene y va, se notan algunas caras de preocupación ante la larga lista de cosas que hay que comprar y que probablemente no les alcanza.
Marlen trabaja y es ama de casa; en su caso asegura que antes le alcanzaba para comprar carne cada tercer día pero ahora sólo puede comprarla cada 15 días por su elevado costo que en promedio es de 60 pesos.
""Ahora todo parece un lujo comprarlo... un billete de 100 pesos nos rinde como si fuera uno de a 20; la situación está muy difícil, lo peor es que se ve que la crisis seguirá y cada vez será más dura.""
Ahora ir de compras incluso genera tristeza, los ninos piden y los padres sufren porque no llegarán a fin de mes, mientras que los gastos pendientes y cuentas se incrementan, sin embargo, como dijo una de ellas ""la vida sigue"".
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