Cada semana las amas de casa, “pilares de los hogares”, tienen que lidiar con un fenómeno que en este 2022 se agudizó, el cual consiste en la variación de precios de los productos alimenticios de un momento a otro; existen únicamente dos opciones para sortear esta situación: comprar menos o desembolsar más dinero.
Este panorama no es casualidad, ya que entre 2018 y 2020, el número de personas que viven en la pobreza incrementó, según detalla el más reciente informe sobre el índice de pobreza en el país que presenta el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval).
En México, la cifra de pobreza pasa de 14.0 por ciento en el 2018, a 17.2 por ciento en 2020, aumentando 3.2 por ciento en tan solo dos años.
Las personas que vivían en situación de pobreza extrema incrementaron un 2.9 por ciento, ya que en 2020 el 52.8 por ciento de la población pasó a esa condición, en relación al 49.9 por ciento que vivía en dicho nivel en el 2018.
El mayor cambio entre 2018 y 2020, fue un aumento de 12.0 puntos porcentuales en la carencia por acceso a los servicios de salud, sobre todo por el contexto de la pandemia, pues se pasó de 16.2 por ciento a 28.2 por ciento.
Ingresos mínimos
Para la población es cada vez más difícil adquirir en su totalidad los productos de la canasta básica si los ingresos son mínimos, y Chiapas es uno de los estados con los salarios más bajos.
Esto lo confirma José Luis, quien se dedica a la venta de chiles, semillas, enlatados y productos importados, como fideos y ramen, que son de origen asiático.
“Nosotros hemos tenido que ofertar nuestros productos hasta por pieza, es decir, las amas de casa ya no se llevan uno o dos manojos de ajo como antes, ahora buscan una cabeza de ajo, dos pesos de canela, cinco pesos de pasitas, y cosas así”, manifestó.
El pequeño comerciante reveló que, en su caso, ha tenido que dejar de vender por kilo, pues de lo contrario no vendería nada: “Así está la situación, ahora tengo que vender hasta por unidad, ya no por un cuarto de kilo, que era lo menos que se podía vender. Ahora tenemos que vender lo que la gente necesite, ya no llevan para reserva, solo lo que van a cocinar en el día”.
Las ventas han caído, anteriormente tenía un importante ingreso por la venta de fideos, ramen, sala de ostiones, pero en los últimos meses son productos no solicitados, debido a que “la gente va al día, es lamentable, pero así es la compra; hay menos dinero para comprar comida y eso sí que es triste. Imagínate que un cliente antes te compraba un kilo de chile ancho, y ahora se lleva dos piezas. En eso lo vemos reflejado nosotros”.
Testimonio de clienta
Mientras que en el caso de Josefa García, quien es una clienta del mercado “Juan Sabines” desde hace años, refiere que el gasto semanal se ha tenido que estirar lo más que se pueda en este año, pues el huevo, la tortilla, el aguacate y el pollo, que son los productos que más consume, han subido de precio de manera constante.
“Qué te digo, las amas de casa tenemos que buscar lo más barato, pero la verdad es que ya nadie vende a precios bajos, no hay mucho para elegir, compramos lo que vamos a ocupar en el día, menos carne, más verduras, frijol, arroz para poder seguir adelante. Los sueldos no suben, siguen igual, pero la comida cada semana sube, cada semana ya son 70, 100 pesos más”, expresó.
Mariano López, vendedor de frutas y verduras, dio a conocer que los precios de estos productos son muy variables, puesto que cada semana pueden subir desde dos hasta 50 pesos o más.
Al preguntar los motivos, indica que los proveedores no dan muchas explicaciones; únicamente argumentan que el precio de los combustibles y la escasez de los productos hacen que se eleven los precios.
“Desde antes de la pandemia las ventas han bajado mucho, nosotros vedemos a puros clientes, pero todos los productos han subido mucho. En la central de abasto no nos avisan, solo cuando recogemos la mercancía ya nos dicen que es más caro”, precisó.
Al igual que las amas de casa, dijo que este año le sorprendió el precio que alcanzaron algunos productos, como el caso del limón que llegó a alcanzar los 100 pesos, o el aguacate, que en algunos lugares todavía se oferta en 170 pesos el kilo.
Al ser cuestionado sobre la inflación, dijo que “no sé qué es eso, todo está muy caro, compramos menos, la gente nos compra menos, no queda otra opción que irnos adaptando a la situación y ahora no hay dinero que alcance”.
PRECIOS
$22 kilo de cebolla (subió dos pesos)
$30 pesos kilo de papa (subió cinco pesos)
$120-140 kilo de aguacate (sigue caro)
$20 kilo de tomate (mantiene el mismo costo en 15 días)
$15 kilo de zanahoria (mantiene costo en los últimos ocho días)
$15 kilo de calabacín (mantiene su costo)
$40 kilo de ejote (bajó ocho pesos el kilo)
$10 kilo de limón (bajó entre 70 y 90 pesos el kilo hace dos meses)
$13 kilo de chayote (bajó en los últimos días, estaba en 25 pesos)
$15 kilo de pepino
$3 manojo de acelga
$20 una pieza de repollo
$100-120 kilo de uva
$60-70 kilo de manzana
$15-25 kilo de guineo












