Ámbar, de la mina a las piezas enigmáticas

Ámbar, de la mina a las piezas enigmáticas

En Simojovel existen por lo menos cinco mil minas de extracción de ámbar, cuevas que están incrustadas en las entrañas de los cerros del principal productor de esta gema en Chiapas, en donde los primeros actores son los mineros, piezas fundamentales dentro del proceso para obtener el producto en bruto para pasar por la transformación y que culmina con la comercialización de las piezas enigmáticas.

Como bien se sabe, el ámbar es una resina fósil de origen vegetal, proviene del árbol de guapinol (Hymenaea courbaril) pero es sacada principalmente en las minas de Simojovel y en menor medida en Huitiupán y Totolapa en la región Bosques.

Su obtención ha existido a lo largo de la historia con fluctuaciones significativas, sin embargo, a la mitad del siglo XX es que tomó gran relevancia derivado del incremento de la demanda y los cambios generados en las regiones agrarias de las comunidades.

Dos de las minas más explotadas en la tierra del ámbar son Pauchil Los Cocos y Los Pocitos, donde a diario desde las primeras horas de la mañana, cerca de 600 mineros se enfilan hacia la montaña, transitando veredas y caminos que conducen a los túneles en donde el calor incrementa y el oxígeno disminuye cada vez que se adentra más.

En busca de historias, acompañados por el ruido de la hojarasca en medio del bosque, Don Hernán Torres García, presidente del Consejo Regulador del Ámbar en Chiapas, nos guió hacia la cueva pionera que tiene una extensión de 150 metros en la comunidad Pauchil; contó que el descubrimiento de yacimientos ambarinos comienza con la localización de capas de carbón de piedra (cascajo) en la ladera de la montaña y a partir de ello comienza la excavación del túnel con marros y cinceles. Se perfora de forma artesanal para encontrar la resina fosilizada. El desecho se arroja al vacío o se acumula a un costado del túnel.

En el corazón de Pauchil

Tomasa, es una de los cuatro mil 500 artesanos con los que cuenta Simojovel, su casa se ubica en el corazón del cerro Pauchil Los Cocos, con maestría pule y talla cada una de las piezas de ámbar que capta, sus manos en cada obra se llenan del polvo de la sustancia amorfa que los aztecas asemejaban con las burbujas del mar o espuma que atraviesan los rayos del sol.

Con algo de desconfianza facilita su nombre pero muy pronto lo olvida tras adentrase en su trabajo con la ayuda de su esmeril bajo el cobijo de su hogar construido de adobe y tejas de lámina en donde finalmente orgullosa muestra una pieza de ámbar musgoso. La mayoría de los maestros que moldean el ámbar tienen talleres en sus casas. Cabe destacar que para realizar esculturas requiere años de experiencia,innovación y creatividad.

En la actualidad, la situación de la venta del ámbar es bajo, pues la crisis económica les ha “pegado” pero afortunadamente, los artesanos reconocieron que viene la temporada alta.

Con la llegada de los Chinos quienes sobreexplotaron y exportaron la resina incrementó el número de trabajadores y mineros, sin embargo, para estas fechas la gema de Chiapas es trabajada principalmente por los habitantes de la región, por lo que solicitaron apoyos como la capacitación para la innovación, cursos para el tallado de ámbar como escultura y joyería, además cómo mejorar en los talleres y equipamiento de los mismos y checar su salud visual.

Material falso: piratería

Aunque llegaron personas a vender ámbar pirata en tiempos anteriores en el municipio de Simojovel, ya no se permite e incluso son encarcelados o bien expulsados de la comunidad al momento de ser detectados.

Los artesanos cada que van a una exposición llevan un poco de material falso que usan los coyotes, esto para que los compradores lo reconozcan y no caigan en la trampa de vendedores que ofrecen cristales fríos y pesados, que a diferencia del ámbar es ligero y cálido al tacto.

Asimismo, los artesanos y los mineros protegen sus tierras por lo que no han permitido la entrada de empresas extranjeras pero si se dan en renta las minas entre los propios pobladores para su aprovechamiento.

El peligro en la mina

Para que los mineros puedan correr con suerte de encontrar ámbar en bruto pueden pasar hasta semanas, por lo que su trabajo debe ser revalorado tanto por los artesanos como por las propias autoridades, quienes han dejado de lado su seguridad.

Para lograr la obtención del ámbar los mineros realizan un gran esfuerzo y sacrificio, ya que cuentan con pocas herramientas de trabajo y exponen sus vidas ante los derrumbes de la tierra que no cuenta con apuntalamiento; para posteriormente vender la materia prima a los artesanos quienes aplican la técnica de lapidaria, pulen y tallan la resina de diferentes tonalidades que la naturaleza otorga.

Trabajan hincados o acostados en galeras pequeñas que están principalmente al fondo pero el riesgo es porque el terreno es suelto y movible lo que provoca en ocasiones derrumbes y por consiguiente tragedias. El peligro está representado en las lajas pesadas que no las apuntalan cuando continúan excavando en busca de la preciosa gema, a través de las cinceladas a punta de marro.

Ante este panorama, tanto el Consejo Regulador del Ámbar y en voz de los propios mineros solicitaron a los tres niveles de Gobierno en México darle la importancia debida ya que muchos han quedado atrapados, al no contar con capacitación y herramientas adecuadas.

Algunos utilizan la bomba de extracción de agua pero el dióxido de carbono provoca que pierdan la vida por ello exigen una medida para poder oxigenarlos en las cuevas que encierran un gran calor a medida de que se van internando.

“Cuando un compañero queda atrapado no muere al instante, muere lentamente por la falta de oxigeno, tan sólo el año pasado se perdieron tres vidas y en este 2019 se suscitó otra tragedia con la pérdida de dos mineros más”, sostuvo Don Hernán.