El medio ambiente es un tema que aquí tiene relevancia al ser el estado privilegiado en recursos naturales. Bosques y selvas, caudales de agua dulce y costa parecieran aquí más abundantes, con su respectiva fauna. Sin embargo, de acuerdo con cifras oficiales se pone en evidencia que el país pierde cerca de medio millón de hectáreas de bosque por año, a pesar de que las autoridades ambientales señalan que en el periodo 2000-2005 disminuyó a 260 mil hectáreas anuales. En Chiapas, el deterioro es de 60 mil hectáreas por año. A lo anterior habría que agregar una pérdida gradual del agua que algunos prevén como indicio de incipiente sequía.
Países del sur del continente, a través la Unión de Naciones Suramericanas, vienen trabajando en un proyecto que persigue alcanzar una educación ambiental, plan que han llevado al más alto nivel mediante el Grupo de Trabajo Especializado de Educación, que a su vez depende del Consejo Suramericano de Educación, Cultura y Ciencia, Tecnología e Innovación.
A partir del proyecto que se apoya en trabajadores de la educación ambiental, pretenden que tanto funcionarios de gobierno, representantes de organismos no gubernamentales y ciudadanos en general, se informen sobre cómo esas naciones laboran con tal objetivo. De acuerdo con sus voceros, el plan funciona y funciona bien.
El concepto como tal, de educación ambiental, tiene en la actualidad especial trascendencia tanto en ciudades como en ámbitos rurales, pues como se sabe, la mayor parte del área forestal se encuentra en manos de campesinos y casi 80 por ciento de los bosques y selvas del país están bajo la propiedad de ejidatarios y comuneros, pero son las urbes las que más impactan en este recurso.
Una educación ambiental para las jóvenes generaciones que serán herederas de lo malo o bueno en el futuro, acciones urgentes para revertir el daño que hasta ahora se ha infligido al ecosistema y la aplicación de la ley para conservar lo que queda de los recursos naturales, entre otras estrategias que se puedan poner en marcha, harían diferente el porvenir que muchos pronostican a Chiapas, el cual pareció asomarse amenazante en septiembre de 2005, cuando la Sierra Madre casi se cayó a pedazos.











