Tras un año de ausencia del ambulantaje en el Centro de Tuxtla Gutiérrez, nuevos vendedores irregulares vuelven a ser parte del paisaje céntrico de la capital, ahora con una modalidad denominada “hormiga”, que consiste en venta de productos cuyo tamaño permita que sean envueltos facilmente ante un operativo o simple revisión de rutina por parte de los fiscales.
El temor y desconfianza ha vuelto a los pensamientos de los comerciantes regularizados de los mercados públicos y demás comercios, y es que distintas personas han ocupado las banquetas para vender productos como verduras, alimentos, accesorios para telefonía, entre otros.
Si bien son personas sin empleo y con ánimo de tener ingresos de alguna manera, los comerciantes regularizados dicen que esta es una competencia desleal, que si la dejan crecer podrían volver los grupos foráneos que organizan y respaldan al comercio del ambulantaje que padeció hace más de un año el Centro de la ciudad.
“Ya quiere dejar la presidencia (Castellanos); sus planes ya son otros y se están creando vacíos de vigilancia, por eso ya están regresando (los ambulantes)”, señaló una comerciante de ropa al interior del mercado Díaz Ordaz, que con recelo se asomaba a ver a los pocos vendedores ambulantes.
Se han apostado principalmente sobre la 4ª Sur entre Calle Central y Segunda Poniente, a la misma altura también sobre las calle de la 3ª y 2ª Sur. Los peatones nuevamente tiene que esquivar cuidadosamente los productos ofrecidos.
El alcalde Fernando castellanos Cal y Mayor aseguró desde diciembre del 2016 que el ambulantaje no retornaría al Centro; ahora en vísperas y después de su anuncio a las aspiraciones a la gubernatura decenas de estos vendedoras han regresado al Centro, generando incertidumbre en los locatarios y comerciantes.












