Este viernes se cumplieron tres días de la toma de caseta de peaje Chiapa de Corzo-San Cristóbal, por el grupo de desplazados del ejido Puebla, municipio de Chenalhó, quienes demandan la entrega de ayuda humanitaria como alimentos y vestimenta, por lo que esta acción podría prolongarse por tiempo indefinido.
Araceli Cruz López, representante de las familias, dio a conocer que al cumplirse este tiempo es muestra de la falta de voluntad para dar respuesta a esta demanda que se ha realizado en los últimos tres años de manera periódica.
Tiempo indefinido
Por ello, este plantón se mantiene por tiempo indefinido, “nosotros no hemos cobrado el paso, lo que hemos realizado es la liberación para exigir el derecho a la alimentación, siendo un tema que hemos padecido desde hace años estando como desplazados”.
Comentó que otro tema es la falta del empleo temporal que se había acordado a su arribo a la capital chiapaneca, luego del desplazamiento que padecieron en 2017.
“Es un recurso de 150 pesos semanales que nos pagaban por trabajar, pero ahora también se acabó. No tenemos otra forma de sustentarnos, no tenemos empleo, hay mujeres y niños que mantener”, lamentó.
Por este tema, las mujeres y niñas desplazadas actualmente padecen una lamentable situación, “no pueden comprar, hacer su ropa tradicional, es parte de su identidad”.
La vocera aseguró que no están cometiendo un delito al manifestarse de esta forma, además de informar a la ciudadanía de lo que acontece en Chiapas por el tema de los desplazamientos forzados.
“Al no haber una respuesta de las autoridades, nosotros ejercemos nuestro derecho a manifestarnos, ya que la situación que enfrentan los desplazados es de extrema pobreza”, dijo.
Conflictos religiosos
Recordó que este grave problema no ha disminuido en la entidad, ya que días atrás se presentó otro caso de desplazamiento forzado en la comunidad de Mitzitón, cuando un grupo de católicos atacó a varias familias que profesan otra religión.
La petición de este grupo ha sido la desarticulación de grupos paramilitares, además del retorno seguro a las comunidades, y en algunos casos han pedido la reubicación de viviendas al no haber condiciones seguras para ello.
En la capital chiapaneca, además de los desplazados de Chenalhó, también están grupos de Ocosingo y Zinacantán.












