A punto de cumplir 33 años en el servicio educativo, el profesor Amir Fernández Jiménez, uno de los fundadores de la Secundaria Técnica 79, ubicada en Tuxtla Gutiérrez, recuerda que el nacimiento de esta institución surgió gracias a una lucha política que emprendieron varios docentes, alcanzando acuerdos con el gobierno en turno, un 24 de febrero de 1989.
Fueron 17 personas entre directivos, de educación física, tecnología, artes, administrativos, intendencia, prefectura, contraloría e inglés, los que comenzaron la travesía; con el paso de los años, varios de los luchadores por una mejor educación en Chiapas optaron por la jubilación, otros se adelantaron en el camino; pero él, quien este 24 de febrero celebró los 30 años de creación de la institución, aún no visualiza en el horizonte abandonar las aulas, menos a sus alumnos.
Fernández Jiménez se desempeña como maestro en el área de las artes; es su pasión, lo motiva y, por el momento, tampoco tiene la intención de mudarse hacia otra escuela, porque ha notado el crecimiento de la institución y de las generaciones que llegan y egresan cada año.
En tres décadas de profesión no todo ha sido miel sobre hojuela, en una etapa de su vida sufrió una enfermedad que lo marcó; el padecimiento lo obligó a retirarse un año de las aulas; sus pies se inflamaron y, por ello, dejó de hacer las actividades culturales y artísticas que más le apasionan.
-¿En tres décadas de profesión, qué ha pasado por su vida?
A un lado de uno de los murales que identifican a la secundaria con la leyenda “Aprender haciendo. Educar Produciendo” y con el asombro de los alumnos, describió que al inicio de las actividades académicas ingresaron jóvenes con edades más grandes a las habituales, debido al rezago educativo que había en ese momento en el estado.
En ese entonces, recuerda el maestro, los estudiantes fueron de mucho trabajo y hasta “batieron lodo”, debido a que solamente tenían galeras y un edificio de cuatro aulas; las adornaban la grava y la tierra; la lluvia y el sol penetraban en las paredes ausentes.
En la segunda etapa, comenta el maestro ante los micrófonos de Cuarto Poder, la escuela tomó un repunte considerable, porque llegaron personas de fuera; no obstante, en lo que él llamó la parte número tres, arribaron a la institución docentes que no se desempeñaron de manera eficiente y llegaron los tiempos difíciles para todos.
“El soportar que algunas gentes no hacen el trabajo como debe de ser, pues a uno también le afecta, desespera y anda uno buscando y luchando entre los pocos que somos, tenemos que entrarle al trabajo fuerte”, declaró.
De acuerdo con el profesor, en esta última etapa (con el trabajo de la Dirección que encabeza el maestro Arturo de Jesús Hernández Domínguez) arrancaron una serie de talleres en la que han participado los estudiantes de manera activa; incluso, cuentan con el apoyo de los padres de familia ante las distintas actividades, una de ellas, la celebrada hace unos días, en el marco de los 30 años que cumplió la institución.
-¿Qué legado dejará a los alumnos cuando llegue el momento del retiro?
Frente a los estudiantes, con libro en mano, unas llaves que le adornan la vestimenta, relata que los alumnos deben continuar con el apoyo a la escuela, que se preparen, que sean profesionistas y que abonen a combatir los problemas de rezago que actualmente se viven en Chiapas.
Sus casi 33 años de servicio en la educación, le permiten hacer un análisis de toda la problemática que hay en el sector magisterial; considera que toda la decadencia en el gremio se gestó con gobiernos anteriores, quienes no han invertido realmente para fortalecer la educación, porque los programas y recursos que presumen, sencillamente, no llegan a las áreas que corresponden.
-¿En qué consisten sus actividades culturales?
Desde que la institución se formó, también creó un club de danza con las primeras generaciones; de manera interna y externa han participado todos los años, a través de festivales que incluyen a las Secundarias Técnicas de la Zona 01.
En su momento, dice el maestro mientras recorre uno de los pasillos de la escuela que luce en buenas condiciones, hubo temor con la llegada de la Reforma Educativa, fue en ese momento cuando pensó -por vez primera- en un retiro, en alejarse de las artes; hoy, agrega, las “aguas” están en calma y pretende estar más tiempo en sus actividades ordinarias.
-¿Qué viene en la etapa profesional después de 32 años de servicio?
Previo a la respuesta atiende el llamado de los estudiantes, quienes se colocan a su lado para posar en la postal que retrata Guillermo Ramos y que acompaña en vídeo Marcos Osorio; camina el maestro hacia el salón de clases, da algunas instrucciones y regresa a la explanada central, “debemos de seguir apuntalando con mejores proyectos a la educación, que sigamos impulsando el apoyo a nuestros alumnos, buscando diferentes espacios para ser más creativos”.
Una de las piezas claves para lograr todos los éxitos en tantos años impartiendo actividades en la cultura ha sido su familia, la cual también le acompaña a través del grupo de danza que formó desde hace 40 años; sus hijos y esposa bailan en el Conjunto Folclórico Magisterial de Chiapas, que dirige el profesor José de Jesús Matuz Marina.
Es así como Amir Fernández Jiménez se prepara para festejar sus 33 años de estar al servicio de los estudiantes a través de las artes, las cuales define como las puertas “hacia el futuro y el complemento a la educación”, que se suman a la integridad de los seres humanos”.












