Los amorosos no callaron, estuvieron alegres, festejaron y engalanaron las calles; en los cuadrantes aledaños al parque central, varios comerciantes cambiaron sus giros de negocio para vender productos con temática del amor y la amistad. Los gastos fueron variados, ya que de acuerdo a un sondeo, entre dos mil y 150 pesos destinaron los capitalinos para dar las muestras de amor.
Rubí, una joven soltera, dice que lo que gasta en un regalo en estas fechas “depende qué tan enamorada esté de la persona, puede que lleve un mes o un año, pero si realmente me agrada, sí gasto mucho”, y aclara que hasta dos mil pesos ha destinado en esta celebración.
Los amorosos buscan sus regalos, los entregan y gastan, quizás, un poco más de lo habitual. Roberto Marín cuenta que por haber sido un día hábil tuvo que adelantar el regalo, el cual consistió en una salida al cine con su pareja; dice que desembolsó alrededor de 500 pesos, vieron “La Médium”, la cual resalta que “no está como realmente se anunciaba”.
Se pudo ver a las personas buscando entre la multitud de las calles del centro los regalos, arreglos florales, dulces, globos transparentes con una flor en medio y peluches, los cuales siguen reluciendo entre el amplio abanico de posibilidades.
Don Saulo Hernández, locatario de un negocio de mochilas que está ubicado en la calle Central, y que abarrotó de productos alusivos al 14 de febrero, comenta que tuvo que sacar la mercancía del año pasado y calcula que se logró vender un 30 % más.
Refirió que es la competencia desleal de las personas que se dedican al comercio informal lo que no ha permitido una buena venta. “Nos está afectando y no hay quién lo regule”.
A los que les preocupa el amor gastan un poco más; tal es el caso de José, quien recuerda la vez que le llevó serenata a su actual esposa y que gastó tan sólo en ese detalle mil 500 pesos; después de once años y con tres hijos, aclara que le dará un arreglo de 150 pesos y organizará una cena con la comida favorita de su pareja.
Otro par de encuestados dijeron que gastaron entre 500 y 250 pesos; pero para Rubí, el gasto no importó, pues aunque le den una paletita de corazón o una carta, “lo que importa es el detalle”.












