Amor y devoción a la virgen de Guadalupe

Amor y devoción a la virgen de Guadalupe

Cientos de peregrinos de diferentes municipios y comunidades de Chiapas han arribado al corazón de Tuxtla, con el objetivo de cumplir su manda o promesa a la virgen de Guadalupe. Algunos van más lejos: hasta la Ciudad de México.

Muchos de ellos descansan en el parque Jardín de la Marimba, donde instalan sus antorchas y los cuadros que vienen cargando con la imagen mariana.

Apostados en bancas y en la poca sombra que los acobija, se encuentran antorchistas de la colonia Benito Juárez, del municipio de Socoltenango.

También llama la atención un grupo de mujeres y niñas jubilosas ante su acto de amor y de fe; sin embargo, luego de algunos kilómetros de caminata, la fatiga les ha cobrado factura. Reposan en el pasto y ríen al ver que la lente capta unos pies con las calcetas rotas.

“¡Café y pollo, hermanos!”, grita uno de los jóvenes que reparte pedazos de ese manjar rostizado a los antorchistas que lo han acompañado. El alimento los reconforta para seguir de pie. Peregrinos del municipio de Comitán y La Libertad también se unen a esta celebración fervorosa.

“Ahí vienen, abran paso”, dice una de las autoridades encargadas de controlar la vialidad. A lo lejos se observaba una pequeña caravana de jóvenes corriendo, quienes entre sus manos llevan la antorcha que “alumbra el camino y que ilumina la vida”. Van de regreso a La Libertad, complacidos de su promesa a la morenita del Tepeyac.

Para estos peregrinos pasar hambre, sed o las distintas condiciones climáticas que se presentan en su andar ha valido la pena, ya que luego de dos años de haber permanecido cerrada la iglesia de Guadalupe por pandemia, pudieron ver a la “morenita”, dejándole flores, veladores y pidiendo por la salud y el bienestar de todos.