Un grupo de estudiantes de Ingeniería Topográfica e Hidrología de la Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas (Unicach), a través de la ubicación de pozos y análisis de sus características, realizaron una triangulación para determinar el flujo de agua subterráneo sobre la cartografía base de Tuxtla Gutiérrez.
De esta manera identificaron áreas de carga y descarga de agua, así como su desplazamiento debajo del suelo, lo que influye en posibles zonas de inundación o de captación de agua, así como áreas en que la presencia de contaminantes podría causar un efecto negativo mayor.
Explicaron que este tipo de estudios se tienen que hacer de manera frecuente, cada dos o tres años, porque el nivel friático varia constantemente por la explotación del mismo y con ello la dirección del flujo subterráneo cambia.
Investigación
Se deben identificar las causas de esas variaciones para determinar los riesgos que pueden llevar en el mediano y largo plazo, sobre todo para prevenir la contaminación del acuífero, porque ya no se podría realizar la extracción de agua para abastecimiento.
Identificaron que la zona más importante de carga de agua subterránea es el Cerro Mactumatzá o Meseta de Copoya, debido a la altura y la importante vegetación que tiene. Es una zona permeable porque el suelo permite la filtración del agua.
Por el flujo que presenta, una zona de descarga sería por el fraccionamiento Real del Bosque. Todas las corrientes de flujo subterráneo se dirigen para esa área de la ciudad.
Por la zona oriente de la ciudad se considera como una zona de carga la colonia Patria Nueva, en perpendicular con el río Sabinal, desde la colonia Plan de Ayala.
Reporte
Los jóvenes ahora egresados detallaron que las aguas subterráneas se generan por infiltración, por precipitaciones, almacenándose en lo que se conoce como acuíferos, dentro de lo cual se analiza el nivel friático, la profundidad en la que se encuentra el agua.
Para sacar el nivel friático utilizaron una sonda eléctrica que daba la profundidad del suelo hasta donde se encontraba el agua, en cada uno de los pozos. Posteriormente, en diversos softwares analizaron los datos, a fin de determinar el flujo de aguas subterráneas.
Con esta investigación visualizaron la dirección del flujo subterráneo, las zonas de carga, que es donde se filtra más el agua de lluvia en el subsuelo y descarga, que es donde terminan. Estos datos son la base para que a partir de estudios complementarios se determine si representan un riesgo.












