Andadores del río Sabinal, peligro para la población

Andadores del río Sabinal, peligro para la población

Acumulación de basura, riñas callejeras, asaltos frecuentes e incluso actos inmorales, son algunas del las situaciones con que tienen que vivir los habitantes a orillas del río Sabinal en esta ciudad capital, por lo cual manifiestan su inconformidad y solicitan a las autoridades correspondientes tomen cartas en el asunto.

Los desechos que se observan en las orillas y dentro del río Sabinal, son en gran parte de las personas que salen de las cantinas cercanas al río, o bien, de personas que ingieren bebidas embriagantes en la vía pública, aprovechando la falta de iluminación. Dejan botellas de “cañita”, envases de cerveza, colillas de cigarro, preservativos e inclusive utilizan como baño público las esquinas, contribuyendo al ya de por sí desagradable olor que predomina.

También se puede observar gente tirando agua que con anterioridad fue utilizada para trapear. Algunos vecinos que no pudieron tirar la basura, a la hora en la que pasa el camión, la echan al río, sumando a la contaminación del Cañón del Sumidero que es donde desemboca.

Los pobladores apuntan que la falta de alumbrado público ha hecho difícil vivir en los márgenes del río, pues a todas horas hay asaltos, pero a partir del oscurecimiento es cuando es más peligroso transitar por los corredores, ante lo que algunos han buscado vías alternas para ingresar a sus hogares.

Lo más preocupante ha sido un intento de abuso sexual por dos hombres a una chica, quienes alegaron que la joven quería aventarse al cauce. La muchacha los desmintió y los delincuentes se dieron a la fuga.

Testimonios

Algunos locatarios afirman que con anterioridad se acercaron a las instancias gubernamentales y no han obtenido respuesta. La señora Elsilia López Utrilla, de 70 años, de los cuales lleva viviendo 40 años en el lugar, quien dijo: El alumbrado público no funciona; las cantinas son lugares molestos con la música y los pleitos, es difícil dormirse, aunado a los desechos humanos que me encuentro fuera de mi hogar y los envases de las botellas.

“La última vez que se rebalsó el río, el gobierno de aquel entonces, nos querían callar dándonos mil pesos, con eso quería que arregláramos refrigerador, estufa, lavadora, bomba de agua de eso tiene 11 años”.

María Antonieta Albores, propietaria de la cocina económica “Mari” dijo: “No habría tanto problema si las personas limpiaran su zona y colocaran la basura en su lugar en vez de tirarla al río; la gente no entiende, llegan a hacer sus necesidades, tiran las envolturas de alimentos como si el cauce fuera un basurero. A mí me molesta los moscos que atrae la basura y la peste del río, el cual es más notorio en temporadas de calor. Aún no he visto apoyo por parte de los presidentes municipales que nos apoyen con la limpieza”.

Por su parte, José Antonio Juárez Jiménez, de 60 años y empleado del sector gubernamental comentó: “Es herencia de mis padres y mis abuelos quienes vivieron en este lugar, el principal problema es el alumbrado público; tiene 6 años que no contamos con él.”

Resulta evidente la inconformidad de los vecinos ante las circunstancias que algunos llegan a calificar de “insoportables”, por lo que solicitan la pronta intervención de las autoridades, pues administraciones pasadas han hecho “oídos sordos” ante el creciente clamor de los vecinos que no tienen otra opción que aguantar la situación y extremar medidas precautorias ante la creciente inseguridad.