El curador de mamíferos del Zoológico Miguel Álvarez del Toro (ZooMAT), Epigmenio Cruz, indicó que muchos de los animales en exhibición de este recinto natural han consumido objetos arrojados por los visitantes, algunas ocasiones sin intención, los cuales van desde joyería hasta calzado infantil.
Esto sucede, según el experto, porque muchas personas desobedecen las indicaciones de seguridad, como es colocar a los infantes sobre las bardas perimetrales, situaciones donde por error caen zapatos, juguetes y hasta celulares, mismos que son digeridos por los animales en los encierros, principalmente por los mamíferos.
Dichos objetos contienen olores de alimentos y residuos de minerales perceptibles únicamente por algunos animales, los cuales por su textura y olor son devorados por estas especies al confundirlos con alimentos.
“Tenemos una mesa de contacto, durante las vacaciones, para que las personas vean la cantidad de objetos que diariamente sacamos de los encierros, que van desde zapatos, anillos, celulares, bolsas, botellas de refrescos y demás. Desgraciadamente muchos de estos objetos llevan sales, azúcares y otros minerales, y a veces el animal solo los lame pero en otras ocasiones se los come”, reiteró Epigmenio Cruz.
Desafortunadamente algunos de estos objetos les ha costado la vida, como fue el caso de una tapir bebé, la cual ingirió un pedazo de lazo y este se mantuvo dentro de su sistema digestivo hasta causarle la muerte.
“Lolita, como se llamaba esta tapir, fue una hembra rescatada de su madre que la maltrataba, incluso perdió un ojo cuando su madre la mordió. Desgraciadamente alguien aventó objetos en su encierro y comió un trozo de lazo, de repente amaneció muerto el animal y no pudimos hacer ya nada”, agregó.
Cabe señalar que aunque existen expertos para cada especie dentro del zoológico, es casi imposible mantener un monitoreo de 24 horas en cada uno de los encierros, por lo que muchas veces los cuidadores se percatan de los síntomas cuando los animales ya están muy enfermos.
Por ello, diariamente se revisan los excrementos de los ejemplares para percatarse de residuos ajenos a su dieta, donde muchas veces han hallado pedazos de objetos materiales.












