El arzobispo de Tuxtla Gutiérrez recordó que desde el 18 de abril del año 2013, hace ya 10 años, fue enviado como arzobispo de la región. Sostuvo que la designación ha sido un regalo de Dios que le ha permitido compartir su fe caminando con este pueblo chiapaneco, que peregrina en estas tierras.
Reconoció que no ha sido el gran obispo, pero expresó que sí ha puesto “lo mejor de su barro” al servicio de todos, por lo que pidió al señor y a la feligresía su comprensión, oración y ayuda para que le eche ganas hasta el último día de su vida.
“A mis hermanos sacerdotes: le doy gracias a Dios por darme este presbiterio noble, trabajador y que se esfuerza por la comunión eclesial; el caminar juntos es nuestra fuerza, fecundidad pastoral y alegría en el servicio”.
Pide orar por sacerdotes
Del mismo modo pidió orar y apoyar a aquellos hermanos sacerdotes diocesanos y religiosos, a quienes les cuesta el camino sinodal, y agradeció por su servicio al pueblo, por su comprensión, paciencia, amistad y solidaridad para con él, y pidió seguir echándole ganas.
“Estimadas religiosas, nuestra Iglesia particular les valora, necesita y agradece su presencia del corazón materno de Dios para con su pueblo; también quiero, de manera especial, agradecerles su acompañamiento integral en nuestro caminar evangelizador y en el apoyo por su cercanía y testimonio para con nosotros obispos, sacerdotes y laicos”.
Y agradeció por su labor al mismo tiempo de pedirles que fortalezcan su ser y misión de madres para el pueblo, además pidió no perder el “olor de santidad”.
A los laicos, a quienes calificó como el ejército de fe, esperanza y amor, dijo que son una riqueza y el motor de la arquidiócesis, por lo que agradeció su ejemplo de entrega en la vida de sus comunidades al mismo tiempo que ser su ánimo y bálsamo en los momentos de dificultad; les agradeció por caminar con los sacerdotes y comunidad, al mismo tiempo que les agradeció por su amor al Señor Jesús, que dijo se manifiesta en su servicio generoso como en y por construir la iglesia de Cristo.
A los jóvenes les reconoció la alegría, ya que dijo alegran las vidas además de reconocer su entusiasmo el cual es primordial en el servicio, y dijo que es un testimonio profético de vida nueva feliz y digna en Jesús, que le da un rostro joven y comprometido de buen samaritano a la Iglesia diocesana.
Finalmente, hizo un llamado a todos a avivar la participación en el caminar hacia el 60 aniversario de la Diócesis de Tuxtla.












