Aniversario del PAN

El Partido Acción Nacional festeja hoy 66 anos de su fundación, promovido por Manuel Gómez Morín para despertar en los ciudadanos el deseo de participar en la solución de los problemas de México a través de una organización política, cuya particularidad lo hacía diferente al Partido de la Revolución Mexicana luego llamado PRI.

Nacido en 1939, el PAN se nutrió básicamente en la sociedad, a diferencia del PNR, fundado 10 anos antes por acuerdo del poder político fraccionado en corrientes. Junto con Gómez Morín, Efraín González Luna, Preciado Hernández y Luis Calderón Vega, entre otros, oxigenaron al partido con un lento pero creciente número de afiliados, hasta que siete anos después, en 1946, ganó su primera diputación.

Esporádicamente ganaron otras, así como presidencias municipales, hasta que en 1988 obtuvieron 18 diputaciones en la asamblea del Distrito Federal y al ano siguiente Ernesto Ruffo Appel ganó la gubernatura de Baja California.

Los triunfos electorales llegaron poco a poco, pero el adoctrinamiento democrático del PAN, su digno acatamiento al orden legal, aunque a menudo le fuera parcialmente adverso, permearon la conciencia ciudadana al tiempo que aumentaban el desgaste del partido en el poder y la insatisfacción de cada vez más sectores.

El proceso se enriqueció con el perfeccionamiento de los órganos y la estructura electoral, que fueron ganando autonomía y purificando los comicios, hasta que el PAN, como representante de la derecha mexicana, logró la Presidencia de la República, después de seis decenios de fundado, aunque con un candidato que no había crecido políticamente en el panismo. Triunfó el PAN, pero el Presidente no mostró plena sintonía con su doctrina.

Ahora, el PAN encara su primera elección presidencial desde el Poder Ejecutivo, pero con una imagen menguada por el endosamiento de los errores, fallas, incumplimientos y algunos de los peores viejos vicios del pasado que han prevalecido en el actual gobierno.

Un panista de viejo cuno y dos neopanistas pugnan por la candidatura, en un ambiente enrarecido por excesos publicitarios, intromisiones indebidas y ausencia de propuestas claras. Sin embargo, el Partido Acción Nacional no ha perdido sus activos. No es el PAN el único partido con serios problemas internos o, por lo menos, éstos no son tan evidentes como los que se expresan en otros institutos políticos como hoy mismo vemos en el PRI y las divisiones tribales en el PRD. El PAN lleva a cabo un proceso de selección de su candidato a la Presidencia de la República con divergencias serias entre cada uno de los contendientes. La ganancia de Felipe Calderón en la primera de tres vueltas electorales nos dibuja a un partido cuyos militantes parecen querer mirarse más en el gobierno, pero no comulgan con un Ejecutivo que los miró de lejos. El foxismo es castigado, así, por el panismo tradicional.

En todo caso, nuestro sistema de partidos está en crisis. En el veterano Partido Revolucionario Institucional, el duelo entre uno de los aspirantes a la candidatura presidencial y la secretaria general en el exilio desde hace más de un ano puede causar danos por debajo de la línea de flotación, y en el Partido de la Revolución Democrática, fruto del aglutinamiento de una izquierda mexicana que buscaba vías de conducción al poder y de una escisión en el PRI, avanza un candidato único con la desaprobación de Cuauhtémoc Cárdenas, uno de sus fundadores, y otros. Las tribus hacen sonar sus tambores de guerra.

Para bien de todos, los representantes políticos de partido deben reflexionar si quieren mantenerse en el ánimo nacional o, de continuar así esta situación, lo único que conseguirán es el desánimo social. (El Universal)