Hoy dos de octubre una persona con amplio horizonte cumpliría 40 anos de vida. Este individuo, activo empresario, tenía diversos proyectos que pondría en marcha, pero repentinamente dejó de existir. Tenía una constitución fuerte pero los cuatro anos que había pasado encarcelado en la prisión de máxima seguridad El Amate habían hecho mella en su salud.
Sin ser un delincuente, nada más lejos, fue retenido en la cárcel por órdenes de una persona. Cada cargo que se le inventaba era rebatido y ganado ante la justicia federal, pero el fiscal de consigna inventaba otro y otro delito. El amo del fiscal no se conformaba: quería consumar total su venganza.
Este joven se llamaba Conrado de la Cruz Morales, activo gerente de Comercialización de este periódico Cuarto Poder. En la campana de agosto del ano 2000 por la Gubernatura de Chiapas, su padre don Conrado de la Cruz Jiménez, había publicado una investigación periodística que ponía en evidencia que Pablo Salazar Mendiguchía no tenía título ni cédula profesional pese a haber ocupado cargos que exigían lo anterior como requisito ineludible.
Más todavía. La investigación arrojó que Salazar había falsificado tanto el título como la cédula cuyo número correspondía a una profesionista del centro del país. La publicación de esto durante la campana marcó el verdadero perfil y las líneas de acción del que iba a ser gobernador.
Ya en el poder, Pablo manda llamar a Mariano Herrán, quien a su vez trae a sujetos tenebrosos como Marcelo Vega. En el Poder Judicial Milton Escobar coloca fichas como jueces (Juan Calderón) y magistrados de consigna. Se tiende toda una marana fraguada no para el servicio público sino para la venganza.
Es así como es aprehendido el joven Conrado de la Cruz Morales en Quintana Roo. No saldría de prisión hasta que la voluntad política del siguiente gobierno, ante lo falso de sus acusaciones, así lo determinó. Eso muestra que no había delito sino la consigna de la venganza, sin importar que con ello se usara a las Instituciones de procuración y administración de justicia.
Con la salud menguada De la Cruz vivió unos meses más y murió por, esta persecución precisamente. Antes había muerto su padre, en el exilio al que Pablo Salazar lo había orillado con persecuciones.
Lo anterior fue lo extremo, porque la venganza alcanzó también a personal del periódico Cuarto Poder, que constantemente era citado por el Ministerio Público, cateado en sus domicilios, vejado y amenazado por las policías, amedrentándolo para buscar cambiar su línea editorial crítica ante los abusos de Pablo Salazar Mendiguchía y Mariano Herrán.
Casualmente, hoy 2 de octubre, un grupo de ex funcionarios en el gobierno que antecedió al de Pablo Salazar, enderezan una acción penal en contra de éste. Como huéspedes de la misma prisión, estos ex funcionarios recordaron a Conrado de la Cruz Morales.
La denuncia de estos damnificados por la injusticia se sustenta en hechos similares a los que aquí se narran. Víctimas de lo que alguien llamó psicopatía política, estos personajes piden justicia por los anos que les robaron en prisión, por los bienes arrebatados, por el abuso de poder del ex gobernador.
Ahora hay una oportunidad de hacer justicia a través de esta denuncia a muchos afectados por Pablo Salazar. Hacemos votos por que se proceda en consecuencia.











