"El adelanto evidente con que se ha iniciado el proceso electoral para los comicios de 2006 revela, ante todo, la opinión de la mayoría de los actores políticos de que nada de provecho, o interés, se obtendrá ya de este sexenio.
A esa noción, que en otros tiempos podría haberse considerado descabellada, contribuye el llamado hecho por el mismo presidente a todos sus colaboradores, para que vayan preparando la entrega de sus respectivos despachos y asuntos administrativos.
No puede haber una mayor confesión de hartazgo y cansancio que ésta por parte de un régimen que se presentó al pueblo como el iniciador de una serie de cambios democráticos que ya urgían en nuestro país.
Pero la prolongación desmedida de las campanas y precampanas representa un evidente riesgo para todos los aspirantes a los cargos que se pondrían en juego en julio del ano próximo.
Es posible así que en lugar de lograr el interés de parte de la opinión pública, lo que se propicie sea otro tipo de hartazgo: el de la ciudadanía ante el desarrollo de campanas interminables, sin sustancia, plenas de invectivas, descalificaciones, de vulgaridades y de lugares comunes y totalmente carentes de ideas, de propuestas constructivas y de compromisos de respeto y caballerosidad entre los contendientes.
Es necesario contrarrestar la noción de que todo está consumado para el sexenio en curso. Los llamados a los funcionarios en activo deben ser para que se completen los programas en ejercicio y se cumplan las metas de un plan nacional de desarrollo que se ha olvidado.
Por su parte, entre los precandidatos de cada partido estos deben ser tiempos de estudio y consulta en torno a los problemas nacionales, con el fin de elaborar programas atractivos para la población.
Es necesario reintegrarle a las campanas políticas una altura y una pasión de servicio que alguna vez llegaron a alcanzar, algo que se ha perdido, en especial por la urgencia de meter todo en mensajes breves e impactantes para la televisión.
Por todas estas razones resultó una buena experiencia la llamada ""primera pasarela"" de los aspirantes del PAN, realizada en el marco del Foro sobre Humanismo Mundial que organizó ese partido en Veracruz. Los aspirantes revelaron sus estilos de hacer proselitismo, pero lo que les falta ahora es establecer un diálogo que derive en metas comunes.
Lo que las bases demandan, en especial en las precampanas al interior de cada partido, es un debate directo entre los aspirantes, y no más declaraciones denigrantes y despliegues de publicidad de alto costo.
Por su parte, al interior del PRI se supo la decisión del grupo Unidad Democrática que integran los que se oponen a que Roberto Madrazo sea el candidato de designar pronto a un aspirante que se le enfrente. Lo anterior puede derivar en confrontaciones desgastantes, al no estar enfrentándose programas, sino simples personalidades.
Por su parte, el PRD se ve ampliamente favorecido por las preferencias de los habitantes del DF en la renovación de la jefatura de Gobierno, como lo revela la encuesta realizada por El Universal. También, se da por descontado que Andrés Manuel López Obrador será su candidato presidencial, pero a muchos les gustaría ver un debate entre el jefe de Gobierno del DF y el líder moral del PRD, Cuauhtémoc Cárdenas. Ello es preferible a oír cada día planteamientos sin mayor substancia.
Como quiera que sea, conviene que la legislación electoral se modifique pronto, de modo que en el futuro los plazos de campana se definan de tal manera que no se estimulen más las campanas prolongadas.(El Universal).
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