La docente, investigadora y empresaria, Karina Alfonzo, sostuvo que cerca de 87 mil personas trabajan en el sector público, pues el 3.8 por ciento de la población económicamente activa en Chiapas labora en alguna dependencia gubernamental estatal y alrededor del 7 por ciento en otras instituciones con impacto directo del gobierno. Esto da una idea de la tasa de de-sempleo que habrá por los recortes de personal y para que no haya mayor descontrol económico, recomendó el autoempleo.
Lo más acorde a la situación sería pensar en una microempresa. Lo recomendable es no ir solos, inscribirse a una incubadora de empresas, ya sea presencial o en línea, para recibir asesoría en el desarrollo de un plan de negocios.
En Chiapas se encuentran las incubadoras presenciales del Tecnológico de Monterrey, Unach, Universidad de la Selva, Universidad del Sur, INCUSUR e incluso la Escuela Bancaria y Comercial se encuentra dentro de la red de incubadoras, como asesora, sin ser una incubadora.
Para el financiamiento existe la opción del Instituto Nacional del Emprendedor (Inadem), que cuenta con diversos programas de financiamiento, principalmente dirigidos a menores de 30 años, con apoyos que van desde 50 mil hasta 500 mil pesos con una tasa del 9.9 por ciento.
Otras opciones de financiamiento son la banca privada o las fondeadoras, las cuales pueden tener tasas más altas pero sin limitantes de edad. Otra opción de financiamiento puede ser las inversiones externas al proyecto.
Según el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), en el tercer semestre de 2016 la tasa de desocupación fue del 3.24 por ciento y el 38 por ciento de la población en edad de trabajar era económicamente activa; ante esta perspectiva se espera que haya alrededor de seis mil personas desempleadas, solo de las que trabajaban para el gobierno en cualquiera de sus tres órdenes.












