Ante la guerra de ofertas

Las noticias sobre la crisis financiera global y sus repercusiones -que han inundado los medios de comunicación cuando menos desde octubre- han impactado en el ánimo de la gente en esta época de festividades. Una encuesta publicada en estas páginas apenas el lunes pasado revelaba que 41% de las personas destinaría menor cantidad de dinero para la compra de regalos de Navidad en comparación a otros anos; 28% de los consultados, en contraste, dijo que gastaría la misma cantidad de efectivo. Es evidente: el difícil panorama económico actual y para 2009 genera preocupación.

Vale más, empero, no quedarse sólo con una lectura rápida y muy posiblemente incompleta de los números y de fenómenos como la compraventa. Entender en su amplia dimensión la dinámica de la economía resulta fundamental para que todos podamos tomar mejores decisiones.

Diciembre, por tradición, es un mes de alto consumo. Hay un ambiente de relajación y fiesta, los negocios despliegan grandes campanas publicitarias y, más importante aún, la gente por lo regular tiene con que gastar gracias a aguinaldos, bonos u otras compensaciones. Especialistas senalan, incluso, que los autoservicios llegan a captar hasta 30% de sus ventas anuales durante el último mes del ano. En ese contexto se explica la relativa presencia de compradores en los centros comerciales, tal como en otros anos.

Sin embargo, datos de la Asociación Nacional de Tiendas de Autoservicio y Departamentales (ANTAD) y analistas económicos indican que el consumo tiende a ir a la baja. De acuerdo con la ANTAD, por ejemplo, en septiembre pasado las ventas comparables de los autoservicios cayeron 4.4%, en octubre 2.3% y en noviembre 0.5%. Por su parte, las departamentales reportaron un crecimiento de 18.8% en el penúltimo mes, motivado por el aumento de las transacciones que tiene lugar en los fines de semana largos.

A tales circunstancias de descenso en el consumo responden las ambiciosas medidas adoptadas por varios establecimientos con el afán de captar compradores: grandes descuentos, la devolución del IVA, los monederos electrónicos, la entrega de vales o las ventas nocturnas.

Los analistas auguran que esta °?guerra de ofertas°± seguirá siendo agresiva cuando menos durante los próximos días. Preocupados, los negocios buscan elevar sus niveles de venta, mientras los consumidores, previendo la cuesta de enero -que podría extenderse a febrero, marzo, abril...-, se muestran más reticentes a gastar. Difícil situación para todos porque la desaceleración económica, es decir, menor número de transacciones y movimiento de capital, conduce a una baja en los ingresos de las empresas, recortes de personal y aun al cierre de negocios.

Hace unos días, el analista Aníbal Gutiérrez recomendó a los lectores durante una entrevista digital cuidar sus fuentes de trabajo para preservar los recursos que les permitan mantener su nivel de demanda y consumo y así, con ello, contribuir a que la economía continúe su marcha.

Como integrantes de la cadena productiva nacional, pues, no nos conviene dejar de comprar, pero sí podemos, anticipándonos a la coyuntura, ser consumidores más inteligentes y no gastar en aquello que no necesitamos. Asimismo, podemos esperar y exigir una competencia limpia entre establecimientos y, de parte del gobierno federal, que tome las medidas adecuadas para apoyar a las empresas con miras al próximo ano. ( El Universal)