zQuién limpia de basura las calles, pone policías en las esquinas y abre o cierra escuelas y centros de salud? El municipio es una institución fundamental porque representa el primer contacto de la ciudadanía con sus autoridades. Es el más importante eslabón de la cadena que conforma al Estado mexicano. Pero también el más débil. La crisis económica que atravesamos lo vuelve a demostrar.
La Hacienda municipal está en quiebra porque sus ingresos propios son mínimos. La reforma al artículo 115 constitucional de 1983 dotó al municipio de más facultades para recabar y administrar sus recursos; sin embargo, casi 30 anos después, sigue dependiendo de lo que la Federación y los estados le hacen favor de transferirle.
La crisis, la baja del petróleo y la reducción del ingreso por impuestos federales han orillado al gobierno central a recortar el dinero para estados y municipios. Los gobernadores también prefieren reducir el presupuesto a los municipios antes que enfrentar los costos políticos de cobrar más impuestos locales.
Este círculo vicioso podría romperse. Los municipios habrían de tomarse en serio el impuesto que depende de ellos y cuya recaudación hoy en México es bajísima: el predial. En Estados Unidos ese gravamen financia casi la totalidad del presupuesto de la educación básica.
México no ha hecho un esfuerzo por construir un catastro confiable para el cobro del predial. Los municipios no lo hacen por falta de dinero y los estados lo evitan por desidia o porque con ello otorgarían mayor poder a las autoridades municipales. Estudios al respecto estiman que el día que se le apueste en serio al predial, la recaudación nacional aumentaría entre 3% y 5% del PIB.
Una Hacienda más fuerte brinda municipios más capaces para dar servicios a la gente, algo crucial tratándose de la autoridad más cercana al ciudadano. (El universal)











