Ante la revelación de un niño o niña que vive un abuso, el adulto a quien se le confía “el secreto” debe tratar de mantener la calma o tratar de intentarlo, debido a que la primera reacción no la va a olvidar el menor.
A pesar de que nadie quiere pasar por este momento, es necesario actuar con paciencia, comenta la presidenta de la Fundación Internacional Granito de Arena, Elena Torres Villanueva, quien es experta en la atención a este tipo de casos.
Recomendaciones
El segundo paso importante que debe seguir un adulto es evitar culpar al menor con cuestionamientos tales como: ¿Por qué pasaste por ahí? ¿Por qué no me decías nada?, así como evitar manifestaciones de enojo o de ira, ya que al final el menor no tiene la culpa, sólo está manifestando algo que le pasó y es importante decirles que se va a actuar para su protección.
Cuando se da la revelación, las madres y los padres empiezan a tener muchos cuestionamientos y quieren saber detalles de lo que pasó, lo que desencadena mucha ira y la manifiestan, sin embargo, es aconsejable mantener la calma y hacer preguntas abiertas, como las siguientes: ¿Qué estaba pasando?, ¿qué sucedió? o ¿desde cuándo estaba pasando esto?
No preguntas sugestivas: ¿Verdad que te sentiste muy mal? ¿Verdad que era muy malo contigo? Al mismo tiempo de no saturarlos con preguntas y evitar cargarles la responsabilidad.
Es necesario tener un modo de voz calmado, pausado y sereno, hablar de una forma tranquila, sin manifestar emociones exageradas, ya que al hablar de manera alarmada el niño se sorprende, debido a que las reacciones de los menores son equivalentes a la forma en la que se les habla.
Al actuar, es necesario advertirles a los menores que acudirán a la Fiscalía General del Estado y explicarles en qué consiste, porque en caso de sólo llevarlos, estos tienen mucho miedo, ya que el lugar y el proceso incluye la presencia de elementos de seguridad y un escenario poco amigable con las víctimas.
En la experiencia de Elena Torres, muchos de los pacientes revelan que fueron llevados a la cárcel, sin embargo, al indagar con los padres, es notorio que el lugar a donde acudieron es la Fiscalía, porque es un lugar gris, con un policía afuera.
Aunque llegan niñas y niños, no hay un espacio para este tipo de atención, y a pesar de que hay una sala lúdica en el interior, se entiende que las instalaciones son de un área de procuración de justicia, por lo que es el equivalente a un museo para la niñez, sin embargo, esto es una realidad a nivel nacional y mundial que afecta a los menores cuando dan su declaración.











