Diego Lázaro López Pascacio salvó su vida con el antiveneno Reclusmín, un medicamento que le suministraron de forma tardía, pero que gradualmente le ha permitido salir del toxindrome agudo en el que cayó por el veneno de una araña violinista.
La jefa de servicios de Pediatría del Hospital Gilberto Gómez Maza, Laura Mota Martínez, informó que la falla renal ha sido superada, las afecciones hepáticas van cediendo y la respiración artificial —en breve— será retirada para comenzar a “retar” a los pulmones a retomar sus funciones normales.
La condición previamente sana de Diego Lázaro (doce años de edad) ha contribuido en gran medida a su recuperación, a quince días de la mordedura de la araña, “aunque no estamos frente a un caso médico extraordinario, sino ante un ejemplo de lucha por la vida”, dijo la especialista.
“El niño recibió la dosis que le correspondía del antídoto específico para el veneno de la araña, justo en el tiempo límite que teníamos permisible, brincándonos un poquito”, apuntó.
—El secretario de Salud, dijo que estaba fuera del umbral, pero que usted tomó la decisión de suministrárselo—, se le cuestionó.
—La literatura dice que son 120 horas —cinco días— el tiempo idóneo para que se aplique el antídoto. Nosotros ya estábamos llegando prácticamente al noveno día. ¿Por qué se decidió?, porque el niño, en ese momento, todavía tenía manifestaciones de las afectaciones que seguían en evolución. Eso da la pauta para que los clínicos decidamos que todavía hay veneno circulante y que por lo tanto, al ponérselo, sí nos podía dar resultados”.
—¿Finalmente sí funcionó aplicarle el antídoto?
— Sí, claro que sí funcionó.
Reclusmín
La doctora Mota reveló que el antídoto Reclusmín es un antiveneno que desarrolló la UNAM en su Laboratorio de Biotecnología, que el laboratorio Senosian lo comercializó pero que por sus bajas ventas lo sacó del mercado, luego de dos años de ponerse en las farmacias.
Incluso, los dos frascos que le fueron suministrados a Diego Lázaro los tenía un investigador especializado en el veneno de las arañas (toxicólogo) en su laboratorio de Tapachula, de donde mandaron a traer al noveno día y sirvió para salvarle la vida al menor.
“Es decir —afirmó la Doctora— si volviéramos a tener un paciente en las mismas condiciones y circunstancias que Diego Lázaro, Sector Salud no tendrá ese medicamento en específico (sí otros parecidos y similares), pero no particularmente el Reclusmín”, apuntó.
— Doctora, ¿y si vuelve a pasar un caso igual como el de Diego Lázaro, cómo le van a hacer?
—Existen medicamentos que también inhiben los efectos del veneno. A Diego Lázaro se le suministró una mezcla de medicamentos, como el Dapsone, que es para otro tipo de padecimientos, pero que en dosis adecuada también evitan la progresión de la destrucción que causa la toxina del veneno.
La especialista señaló que el laboratorio ha vuelto a retomar el procedimiento de patentes y producción del fármaco, con miras a venderlo en los países de Latinoamérica, a fin de acentuar su necesidad en todo el país, sobre todo porque la letalidad del veneno de la araña violinista, que existe en todo el continente.
Y en ese contexto señaló la responsabilidad que al respecto tiene la Comisión Federal para la Protección Contra Riesgos Sanitarios (Cofepris) en la vuelta al mercado y al stock de medicamentos básicos del antiveneno que hoy ha sido comprobado en su efectividad.
No satanizar a las arañas
Finalmente, la pediatra dijo que las arañas han vivido con la especia humana “toda la vida”, por lo que pidió no “satanizar” al insecto, a fin de no generar una animadversión que lleve a su exterminio.
Se trata de recuperar los entornos sanos, de vigilar de forma permanente a nuestros hijos cuando refieran una mordedura cualquiera, no automedicarse y estar en contacto con sus médicos en los servicios de salud pública que ofrecen las autoridades sanitarias.Reclusmín
La doctora Mota reveló que el antídoto Reclusmín es un antiveneno que desarrolló la UNAM en su Laboratorio de Biotecnología, que el laboratorio Senosian lo comercializó pero que por sus bajas ventas lo sacó del mercado, luego de dos años de ponerse en las farmacias.
Padres agradecidos
Los padres del menor se negaron a volver a hablar del tema. Temerosos de la reacción mediática que generó el caso de su hijo, cuando solicitaron el Reclusmín, no se imaginaron que una cadena de oración y plegaría se produciría muy a pesar de la molestia de las autoridades sanitarias estatales que se sintieron evidenciadas.
Los padres de Diego Lázaro llevan quince días en el hospital. Su otro hijo está con sus abuelitos, en la colonia Satélite, al oriente de Tuxtla Gutiérrez. Solo dijeron: “estamos muy agradecidos con todas las personas que vienen a vernos, a preguntar por nuestro hijo; hasta nos traen remedios. Muchas gracias a todos”.
Se les ve esperanzados, tienen las marcas del desvelo, los ojos llorosos, pero en el fondo de sus miradas, están agradecidos porque han salvado la vida de Diego Lázaro, poco a poco, tomados de la mano, como una familia unida a pesar de las adversidades.












